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Bittencourt propone un "pacto" contra Iris y el PT.

Un ingeniero afiliado al PTB sugiere un acuerdo entre los precandidatos de la oposición para derrotar el modelo administrativo que, según él, "empujó a Goiânia al abismo". "El pacto propuesto es un reconocimiento público y colectivo de que Goiânia necesita pasar página. Los firmantes de este acuerdo dejarán claro que no toleran los vicios y distorsiones que han destruido el ayuntamiento en los últimos años. El pacto mostrará de qué lado está cada uno", afirma Luiz Bittencourt.

Bittencourt (Foto: José Barbacena)

Diario matutino (Helton Lenine) - En Estados Unidos, los candidatos presidenciales republicanos Ted Cruz y John Kasich forjaron un pacto para derrotar a Donald Trump, un magnate cuyas ideas prejuiciosas y distorsionadas perjudicarían al país. Basándose en la misma idea, el ingeniero Luiz Bittencourt (PTB) propone un pacto entre los candidatos a la alcaldía de Goiânia para derrotar un modelo de gestión que, según él, sumió a la ciudad en la mayor crisis administrativa de su historia. Las figuras que crearon este modelo fueron la exalcaldesa Iris Rezende (PMDB) y el PT, el partido del actual alcalde Paulo Garcia. "Frente al daño que han causado y aún pueden causar a Goiânia, propongo un pacto que una a toda la oposición", afirma Bittencourt.

El pacto no uniría a todos los precandidatos dentro del mismo espectro de alianzas. Al menos no en la primera vuelta. Pero implicaría incluir en los discursos de todos los firmantes el argumento de que los votantes actuarán mejor si eligen a uno de ellos, quien debería manifestar públicamente su compromiso de romper con los vicios y distorsiones que, en opinión de Bittencourt, han transformado a Goiânia en la "ciudad de la basura". Vea extractos de la entrevista.


¿Cuál es el propósito del pacto? ¿A quiénes beneficia?

Durante 16 años, los partidos PMDB y PT han perjudicado a Goiânia. Los indicadores de calidad de vida se han desplomado durante este período. Observo que hoy en día casi todos los precandidatos a la alcaldía abogan por un modelo administrativo diferente al adoptado por Iris Rezende, Pedro Wilson y Paulo Garcia desde 2001. En su discurso se arraiga la idea del cambio, del rescate de valores, de la moralización y de la recuperación del estatus que la capital tuvo en su momento. El pacto propuesto es un reconocimiento público y colectivo de que Goiânia necesita pasar página. Los firmantes de este acuerdo dejarán claro que no toleran los vicios y distorsiones que han destruido el gobierno de la ciudad en los últimos años. El pacto mostrará de qué lado está cada uno. El escenario actual no admite medias tintas. O la ciudad elige un alcalde que tolera todo lo que está sucediendo; o un alcalde dispuesto a implementar una reforma administrativa. Uno que adopte una planificación a corto, mediano y largo plazo. Necesita ser honesto, transparente y escuchar a la gente antes de tomar decisiones importantes. No podemos quedarnos a medias. Goiânia no aguanta más.

Afirma que los vicios y distorsiones creados por los partidos PMDB y PT han destruido el gobierno municipal en los últimos años. ¿Cuáles fueron?

La alcaldía de Goiânia ya no cumple el propósito para el que fue creada. Con el tiempo, el interés colectivo ha quedado relegado a un segundo plano. Los funcionarios trajeados, escondidos en sus despachos, han dejado de preocuparse por las bombillas fundidas, los baches en las calles, la propagación del dengue, los autobuses abarrotados, los retrasos en la recolección de basura o los precios desorbitados de las obras apresuradas realizadas para cumplir con el calendario electoral. La mejor definición de «alcaldía de Goiânia» durante las administraciones del PT y el PMDB es: un conjunto de cargos designados que sirvieron para acomodar a la base política y ampliar el abanico de aliados para las próximas elecciones. No solo cumplió ese propósito, sino que aún lo cumple. Solo para acuerdos políticos.

¿A quién sirvió?

Tomemos como ejemplo lo ocurrido en 2010. Como todos recuerdan, poco más de un año antes, Iris había sido reelegida para un nuevo mandato como alcaldesa. No fue precisamente una sorpresa, pero rápidamente desperdició el voto de confianza que recibió de más del 70% del electorado de Goiânia para postularse a gobernador. Una aventura sin sentido. La impresión que le quedó fue que, en su mente, Goiânia siempre fue demasiado pequeña para su supuesto talento. En aquel entonces, la alcaldía se convirtió en el trampolín de su proyecto político. Gobernar la ciudad dejó de ser el fin último para convertirse en el medio, una herramienta para satisfacer ambiciones personales. Por supuesto, esto no podía funcionar. En mi opinión, estas distorsiones son la raíz de todos los problemas financieros que enfrenta el ayuntamiento hoy en día. Los bienes públicos no se gestionaron con austeridad porque la austeridad no convenía a los planes políticos de quienes mandaban en aquel momento.

¿Considera posible cambiar la mentalidad de toda una estructura administrativa, como el ayuntamiento? ¿No es utópico pensar que existen maneras de protegerla del riesgo de servir de trampolín para proyectos políticos?

Los malos políticos se benefician del caos que ellos mismos crean en la administración pública. Cuando no está claro qué esperar de un ayuntamiento, se abre un amplio margen para que quienes tienen malas intenciones actúen. Brasil ha avanzado significativamente en mecanismos de control, como la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF), pero aún queda mucho camino por recorrer. El Poder Legislativo debe ser más estricto en la supervisión del presupuesto. El Plan Plurianual no puede ser una obra de ficción, como lo es hoy. El próximo alcalde debe entender que la planificación no es solo un término bonito para adornar los discursos de campaña. Y lo más importante: sin transparencia y diálogo, no llegaremos a ninguna parte. Transparencia en el manejo del dinero público. Diálogo como práctica diaria, como rutina. A esto se suma un plan riguroso para recortar gastos administrativos. No hay secreto, esa es la receta.

¿Qué tipos de recortes en los gastos administrativos defiende?

La solución es básicamente recortar los vehículos oficiales, los puestos de nombramiento y los altos salarios de los compinches. Los goianos pueden estar tranquilos: nunca reduciría el horario de atención del ayuntamiento, como se hizo recientemente. La administración debe funcionar las 24 horas del día. Nosotros, los servidores públicos, debemos trabajar sin descanso. Si surgen problemas en Goiânia día y noche, no hay justificación para que el alcalde y sus secretarios trabajen solo hasta el mediodía. Entiendan que el cambio más importante está en la relación entre el gobierno y el ciudadano, que hoy carece de sinceridad y confianza.