Blogger critica que el enfoque esté puesto en la belleza y no en la competencia del jefe de gabinete de Dodge.
Noélia Brito, bloguera pernambucana y fiscal municipal de Recife, criticó el tratamiento que dieron los medios de comunicación a la elección de la fiscal Mara Elisa Oliveira, del Ministerio Público de Pernambuco, para jefa de gabinete de la futura Procuradora General de la República, Raquel Dodge. "Es sorprendente que el ascenso de mujeres a cargos relevantes en la República casi siempre esté acompañado de comentarios sobre sus atributos físicos o dotes", destacó.
Pernambuco 247 - Noélia Brito, bloguera de Pernambuco y fiscal de la ciudad de Recife, criticó el tratamiento mediático de la selección de la fiscal Mara Elisa Oliveira, del Ministerio Público de Pernambuco, como jefa de gabinete de la futura Fiscal General de la República, Raquel Dodge. "Es sorprendente que el ascenso de mujeres a puestos relevantes en la República casi siempre vaya acompañado de comentarios sobre sus atributos físicos o dotes", destacó Noélia.
En el texto, destaca que, a pesar de que la fiscal fue responsable de "abrir una investigación para investigar el presunto uso indebido de fondos parlamentarios por parte del diputado federal Adalberto Cavalcanti (PTB) con gastos de alquiler de vehículos y combustible, realizados en el año fiscal de 2015" o de hacer lo mismo en relación con "el senador Fernando Bezerra Coelho (entonces en el PSB, ahora en el PMDB) y el diputado estadual Odacy Amorim (PT), contra quienes la fiscal mantuvo la investigación por malversaciones ocurridas cuando ambos eran alcaldes de Petrolina", entre otras acciones, "la prensa pernambucana prefirió destacar los innegables atributos físicos de la fiscal para celebrar su elección para el cargo de jefa de Gabinete de Raquel Dodge".
Por muy competente que sea una mujer, los primeros comentarios se centran en su apariencia: o es una bruja o una belleza. En cuanto a su vida sexual, o es una persona despreciada o una prostituta, como si tales características o preferencias fueran cosa de quienes, por lo general, no se miran al espejo ni se miran el trasero, que a menudo deja una huella poco favorecedora. Pero sobre lo que realmente importa —su carácter y competencia, a menudo superiores a los de sus colegas masculinos—, nada que decir —concluye—.
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