Brasil defenderá el crecimiento del PIB en la reunión del G20.
"No creemos que la crisis se pueda superar eficazmente con guerras de divisas y la vieja y simple receta de recesión y desempleo", afirmó la presidenta Dilma Rousseff.
La presidenta Dilma Rousseff declaró hoy que la postura de Brasil en la cumbre del G-20, que comienza este jueves en Cannes, Francia, es que los países deben proponer medidas financieras urgentes y de emergencia, así como un plan para apoyar el crecimiento y el empleo. Según su evaluación, corresponderá al G-20 ayudar a restablecer la confianza en la recuperación del crecimiento, especialmente en las economías desarrolladas.
"Sin duda, la solución inmediata a la crisis, aunque sea responsabilidad de los países avanzados, y en este momento particularmente de los países europeos, no puede ignorar el hecho de que si todos hacen ajustes recesivos, la situación de recesión se convertirá en una profecía autocumplida", afirmó en un discurso durante la ceremonia de entrega de premios "Empresas Más Admiradas de Brasil", promovida por la revista Carta Capital, en São Paulo.
La presidenta citó la propia experiencia de Brasil al afrontar la crisis de 2008 como un ejemplo a seguir: «Sabemos, por experiencia propia, que sin crecimiento, es imposible lograr efectivamente la sostenibilidad fiscal. El avión no vuela». Dilma afirmó estar convencida de que parte de la solución a la crisis reside en centrarse en el crecimiento, reducir las desigualdades y adoptar políticas fiscales y monetarias responsables.
Dejó claro que las guerras de divisas tampoco ayudarán a los países a superar la crisis. "Dejaremos claro en la reunión del G-20 que no creemos que la crisis se supere eficazmente con guerras de divisas y la vieja y simple receta de recesión y desempleo", afirmó.
Según Dilma, la reunión del G-20 se celebra en un momento crucial, marcado por grandes dificultades y soluciones impredecibles. «Sabemos lo importante que es que las soluciones no se retrasen», afirmó, criticando la lentitud de la Unión Europea para ofrecer una solución a la deuda soberana y la fragilidad del sistema bancario del bloque.
La presidenta recordó que el mercado interbancario europeo se estancó recientemente y que financiar las transacciones comerciales ahora es más difícil y costoso. Según ella, los países emergentes, si bien siguen impulsando el crecimiento económico mundial, están sintiendo los efectos indirectos de la contracción de los mercados avanzados, que contrae el comercio exterior.
A pesar de esto, Brasil ha sido uno de los países menos afectados, según el presidente, quien enfatizó que el país cuenta con finanzas públicas sólidas, un sector financiero sólido y un amplio mercado interno. El presidente también señaló que el Fondo Monetario Internacional (FMI) predice que el Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil superará al del Reino Unido y que el país se convertirá en la sexta economía más grande del mundo. "Lo cierto es que el crecimiento de Brasil es algo que ningún país del mundo duda".
