¿Dopaje en el Barça?
La rivalidad entre el Real Madrid y el club catalán llega a los laboratorios: diez estrellas del Barcelona se someten a controles antidopaje.
¿Está el Barcelona jugando demasiado bajo, o mejor dicho, superando con creces sus límites habituales? Las sospechas están a flor de piel. Hoy, el lujoso centro de entrenamiento del club fue ocupado por funcionarios de la UEFA con sus temibles cilindros de recolección de orina para pruebas antidopaje. Nada menos que 10 de las estrellas del equipo fueron convocadas a orinar: Lionel Messi, Xavi Hernández, David Villa, Jeffren, José Manuel Pinto, André Iniesta, Víctor Valdés, Javier Mascherano, Ibrahim Afellay y Gerard Piqué, el afortunado novio de Shakira.
La actuación de los inspectores se inició tras una denuncia presentada hace cuatro días, en la que se alegaba que se podrían estar administrando sustancias prohibidas a los jugadores que han ofrecido una serie de actuaciones espectaculares. Las sospechas fueron difundidas por la emisora de radio española Cadena Cop, que las atribuyó a los rivales del Real Madrid.
El año pasado, la Ciudad Deportiva del Barcelona fue inspeccionada tres veces, pero no se detectó ninguna irregularidad. Esta vez, sin embargo, la misma acción está causando mayor revuelo. La inspección fue precedida por críticas de fuentes supuestamente vinculadas al Real Madrid, que calificaron los controles antidopaje rutinarios realizados por la Federación Española de Fútbol como una broma. Además, se añadió que el Barça contaba con "médicos de dudosa reputación". Aunque las declaraciones se hicieron extraoficialmente, es decir, sin identificar a la persona que las realizó, fueron desmentidas por un portavoz del presidente del club, Florentino Pérez.
«Quien diga que usamos sustancias prohibidas está jugando con fuego», declaró el defensa Piqué, uno de los elegidos para el control antidopaje sorpresa. Debido a la polémica, la emisora de radio se retractó de su declaración el lunes y pidió disculpas al Barcelona y al Real Madrid, alegando que no tenía intención de «perjudicar ni difamar a ninguno de los dos clubes». Sea como fuere, hasta que se publiquen los resultados del análisis de orina, las sospechas recaen sobre el club catalán.
