¿Qué ocurre si la PMDB absorbe el DEM?
Aquí en la provincia, desde ahora hasta el Miércoles de Ceniza, todo es carnaval: las celebraciones precarnavales, las bandas callejeras y diversos grupos se mezclan con globos sonda políticos. Y como todo vale por escrito, cualquier especulación puede convertirse en noticia.
Aquí en la provincia, desde ahora hasta el Miércoles de Ceniza, todo es carnaval: las celebraciones precarnavales, las bandas callejeras y diversos grupos se mezclan con globos sonda políticos. Y como todo vale por escrito, cualquier especulación puede convertirse en noticia.
Así, como un gato escaldado que le teme al agua fría, leí la noticia publicada este miércoles en Folha de S. Paulo, que informa sobre los entendimientos entre el PMDB y el DEM respecto a alianzas para las elecciones municipales de octubre, como una suerte de preludio a una hipotética fusión futura entre ambos partidos. Con la mirada benevolente del Palacio de Planalto. El propio vicepresidente de la República, Michel Temer, estaría a cargo de las negociaciones.
En las elecciones a alcaldías y concejales de todo el país, se dan con frecuencia alianzas diversas y a menudo sorprendentes. A nivel municipal, la política es impredecible: partidos aliados a nivel estatal o federal compiten entre sí por el poder local, al igual que se forman coaliciones entre aquellos que ya se enfrentan. Esto refleja la complejidad de la sociedad brasileña y el aún insuficiente desarrollo de la mayoría de los partidos políticos. No existe necesariamente una coherencia vertical en el comportamiento de los partidos.
Desde esa perspectiva, la noticia de Folha no sorprende. Pero sí llama la atención que uno de los focos de las conversaciones sea precisamente la ciudad de São Paulo; y que se esté considerando una futura fusión entre el partido del vicepresidente y el partido del ruidoso bloque de extrema derecha. O, dicho de otro modo, la absorción del DEM por parte del PMDB.
El trasfondo de esta especulación va más allá de la evidente debilidad del partido DEM; reside en la fragilidad de la oposición en su conjunto. Sin rumbo, sin discurso, sin propuestas alternativas a la orientación adoptada por el gobierno federal, los partidos de oposición se limitan casi exclusivamente a replicar lo publicado en los medios de comunicación tradicionales, que se han convertido en una fuerza organizada que combate al gobierno. En consecuencia, el trío conformado por PSDB, DEM y PPS, debilitado por una anemia crónica, tiende a debilitarse aún más.
¿Bueno o malo? A primera vista, la absorción del partido DEM podría favorecer al gobierno de la presidenta Dilma, recompensándolo con la ampliación de su base de apoyo parlamentario. Pero no del todo, ya que reforzaría el sector más conservador de esa base, poniéndolo en desventaja frente al segmento más progresista de la coalición gobernante.
A largo plazo, sería mejor contar con una oposición partidista programática capaz de impulsar el debate sobre el rumbo del país, incluyendo al partido demócrata de derecha. Esto enriquecería el debate democrático con diversidad y coherencia, y contribuiría (mediante el intercambio de ideas) a la formación de una conciencia social más desarrollada, un factor indispensable para la transformación de la sociedad.
*Miembro del Comité Central del PCdoB, representante estatal en Pernambuco.
