Elecciones, compras e ideología: cómo los nuevos algoritmos controlan tu opinión.
El mundo moderno está controlado por tecnologías invisibles que permean constantemente nuestra vida cotidiana: satélites de telecomunicaciones, la red informática global, sensores de teléfonos inteligentes modernos, la potencia de procesamiento de un microchip y otras innovaciones que han dado lugar al surgimiento de nuevas industrias y modelos de negocio. Lo cierto es que miles de millones de dólares se mueven diariamente a través de productos y servicios que solo existen en el ámbito digital.

Esta dependencia de tecnologías que no siempre comprendemos del todo se hizo aún más evidente durante la cuarentena, cuando un servicio de entrega a domicilio, una reunión virtual o un entorno de aprendizaje digital se volvieron esenciales para mantener las actividades, como lo demuestran las ganancias récord de los gigantes tecnológicos. Los algoritmos modernos pueden recopilar una inmensa cantidad de datos, procesarlos en tiempo real y luego generar resultados como la mejor ruta GPS para una entrega u optimizar el audio del micrófono.
Pero ¿qué sucede cuando la recopilación de datos deja de servir para comprender y mejorar nuestro comportamiento y, en cambio, se utiliza para manipular nuestras emociones y acciones? Las "burbujas digitales" y los algoritmos especializados no son ciencia ficción; son fenómenos reales que han definido los resultados electorales, han intensificado los síntomas de ansiedad y depresión en los jóvenes y han moldeado nuestra forma de interactuar con la información. Entiende por qué.
El fin de la privacidad digital
Manipular el comportamiento de un usuario en internet es simplemente un avance tecnológico que, desde los inicios de internet, ha buscado recopilar la mayor cantidad posible de datos y monetizar esa información. Si bien antes los métodos eran rudimentarios, como que una red social te pidiera voluntariamente tu nombre y número de teléfono, hoy en día existen recursos como las cookies, la huella digital y otras herramientas. aprendizaje automáticoLos teléfonos inteligentes permiten a una empresa tecnológica conocer tu ubicación, intereses, perfil de compra, hábitos de ocio, peso aproximado, identidad de género, entre miles de características más.
Estos perfiles completos se utilizan con frecuencia para entrenar nuevos algoritmos inteligentes o, en muchos casos, sirven como moneda de cambio para las plataformas publicitarias que desean mostrar sus productos a perfiles específicos. El uso de herramientas como... VPNLa tecnología, capaz de anonimizar la conexión, aún no está muy extendida y, en última instancia, figuras como la de Edward Snowden revelan que países como Estados Unidos invierten enormes sumas para ayudar a aumentar la recopilación de datos, que se comparten con agencias gubernamentales.
¿Qué tan poderosa puede ser la recopilación de datos? En un caso famoso, la tienda Target pudo informar al padre de una clienta que probablemente estaba embarazada, sugiriéndole productos para el cuidado del bebé mucho antes de que su propia hija supiera del embarazo. Fue... algoritmo de compra El sitio web identificó cambios en el estado de ánimo y los patrones de comportamiento del cliente y dedujo que era probable que hubiera un embarazo.
Conductas manipuladoras: el caballo de Troya emocional
Si los datos personales de un usuario ya son extremadamente valiosos, el crecimiento indefinido que exigen las grandes empresas las lleva a explorar aún más mecanismos para extraer valor: el tiempo limitado de cada individuo. El mundo digital actual es una feroz batalla por el tiempo de cada usuario: algoritmos avanzados intentan organizar su feed de Instagram, sus publicaciones de Facebook, la última recomendación de video de YouTube o las noticias en la pantalla de inicio de su smartphone para garantizar que permanezca en la aplicación o el sitio web, leyendo publicación tras publicación, sin salir de la página.
Con esta perspectiva en mente, los algoritmos de la última década han abusado de la psicología humana para alcanzar su éxito: mediante simples emociones y una cuidadosa selección de contenido, es posible manipular el comportamiento del usuario. Si ocurre un evento político, el algoritmo puede mostrar publicaciones a los oponentes que provoquen la ira intencionalmente, incentivando a compartir tales "absurdos", a la vez que muestra publicaciones de apoyo a quienes apoyan la causa. Y si una decisión política va en contra de los intereses de la plataforma, el algoritmo puede suprimir las discusiones, ocultar la gravedad del evento o incluso rodear al usuario de personas que concuerdan con la opinión deseada por la plataforma, consolidando subjetivamente esa opinión como la más popular y, por lo tanto, la correcta.
Artículos de plataformas como Google y Facebook describen en detalle cómo la ira, la indignación y la preocupación pueden usarse como herramientas para hacer que las publicaciones se vuelvan virales, mientras que la soledad, el afecto y el deseo de reconocimiento pueden traducirse simbólicamente en "me gusta" y usarse para mantener al usuario dentro de su burbuja ideológica.

Los algoritmos determinan las elecciones.
El panorama político brasileño de los últimos meses ha generado la creencia colectiva de que las redes sociales, como Twitter y WhatsApp, podrían haber influido directamente en los resultados de las elecciones presidenciales. Lo cierto es que este fenómeno no es una mera conjetura, y políticos de varios países ya cuentan con equipos dedicados a manipular las redes sociales para ganar elecciones. Facebook puede haber ayudado a Trump a ganar las elecciones., y su equipo de campaña hizo un uso extensivo y oscuro de la plataforma.
Otra herramienta cada vez más peligrosa, en combinación con los algoritmos de feed, es el uso de perfiles falsos, los infames "bots", capaces de enviar cientos de miles de mensajes y publicaciones simultáneamente. Los bots pueden manipular los temas que aparecen destacados en cada red social, difundir noticias falsas o incluso suprimir ideas contrarias. Plataformas como Twitter apenas hacen esfuerzos por combatir el problema y, en muchos casos, se benefician directamente de los bots.
El fenómeno de las publicaciones emocionalmente manipuladoras, el efecto burbuja y la pérdida de privacidad digital marcarán a las nuevas generaciones que crecen en el entorno digital y ya están impactando a quienes no nacieron conectados constantemente. Por lo tanto, la búsqueda de privacidad, la atención a fuentes de medios confiables y el control del tiempo dedicado a las redes sociales pueden ser fundamentales para la democracia, la salud mental y el futuro del país. Véase también: El hashtag contra Boulos se está difundiendo desde cuentas falsas..