En Londres, los expertos abogan por la regulación de los cigarrillos electrónicos para combatir el mercado ilegal y reducir los daños.
Investigadores destacan potencial para reducción de daños y critican prohibición en Brasil ante creciente mercado ilegal
247 - La 12.ª edición de la Cumbre del Cigarrillo Electrónico reunió a investigadores y expertos internacionales este jueves (5) en el Royal College of Physicians de Londres para debatir sobre la ciencia, la salud pública y la regulación de los cigarrillos electrónicos. Con más de 300 participantes de todo el mundo, el evento fue moderado por Ann McNeill, del King's College de Londres, y abordó las experiencias regulatorias de países como Canadá, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y la Unión Europea, además de debatir los desafíos globales en la gestión de estos dispositivos.
Entre los puntos destacados, Alan Boobis, profesor emérito del Imperial College de Londres, y Peter Selby, de la Universidad de Toronto, destacaron que los cigarrillos electrónicos, debidamente regulados, son menos dañinos que los cigarrillos convencionales. Abogaron por una regulación clara de su fabricación y comercialización, advirtiendo de los riesgos de consumir productos de dudosa procedencia.
Alizée Froguel, del Instituto de Investigación del Cáncer del Reino Unido, reforzó la importancia de los dispositivos en la transición de los fumadores a alternativas menos dañinas, pero advirtió que se debe desalentar su uso por parte de niños y no fumadores.
La postura de Brasil, que mantiene la prohibición de los cigarrillos electrónicos desde 2009, ha sido ampliamente cuestionada. Sharon Cox, del University College London, destacó que la prohibición impulsa el mercado ilícito, que crece sin control. "La prohibición empuja a los consumidores a un mercado ilegal, sin garantías de seguridad", declaró Cox, defendiendo la regulación como una forma de garantizar la seguridad y limitar el acceso de los menores.
El evento también coincidió con el debate en el Reino Unido sobre el fortalecimiento de la legislación sobre tabaco y vapeo. Hazel Cheeseman, de la ONG Action on Smoking and Health (ASH), reveló que el 50% de los británicos que dejaron de fumar en los últimos cinco años han optado por los cigarrillos electrónicos. Abogó por un mayor control en los puntos de venta y restricciones en los envases y sabores para evitar que atraigan a los jóvenes.
En Brasil, a pesar de la prohibición de Anvisa, el uso ilegal de cigarrillos electrónicos está en aumento. Datos del Ipec indican que más de 3 millones de brasileños usan estos dispositivos regularmente, y 6 millones ya los han probado, incluso sin ningún control sanitario ni garantía de seguridad. El debate global sugiere que la regulación podría ser más eficaz que mantener la prohibición ante el creciente mercado ilícito.