Familiares de pilotos desafían a Cenipa.
Los abogados de las familias del piloto Marcos Martins y el copiloto Geraldo Magela da Cunha, quienes pilotaban la aeronave en la que falleció el entonces candidato presidencial y exgobernador de Pernambuco, Eduardo Campos, en agosto de 2014, cuestionaron las conclusiones del Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos (Cenipa). Según la agencia, la falta de capacitación de los pilotos fue uno de los factores que contribuyeron a la tragedia. Sin embargo, el comandante Carlos Camacho, experto en accidentes aéreos contratado por las familias de los pilotos, argumenta que hubo una falla en el sensor de velocidad aerodinámica, cuya función es posicionar el estabilizador horizontal de la aeronave.
Los abogados de los familiares del piloto Marcos Martins y del copiloto Geraldo Magela da Cunha, quienes pilotaban el avión en el que murió el entonces candidato presidencial Eduardo Campos, cuestionaron las conclusiones del... Documento presentado ayer por el Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos (Cenipa) y presentó hoy (20), en la capital paulista, un informe alternativo sobre las causas del accidente. Según Cenipa, la falta de capacitación de los pilotos para operar la aeronave fue uno de los factores que contribuyeron a la tragedia.
Contratado por las familias de los pilotos, el comandante Carlos Camacho, experto en accidentes aéreos que trabaja en el caso, argumenta que hubo una falla en el sensor de velocidad aerodinámica, cuya función es posicionar el estabilizador horizontal de la aeronave. Un error en el funcionamiento de este sensor, que es automático, provoca que el morro de la aeronave caiga abruptamente, lo cual supuestamente ocurrió en el accidente de Santos.
Dada la situación, explicó Camacho, los pilotos no tuvieron tiempo ni altitud suficientes para reposicionar la aeronave. Camacho señala que el fabricante de la aeronave, un modelo Cessna 560 XL, emitió una advertencia de que la retracción de los flaps a velocidades superiores a 360 kilómetros por hora podría causar esta falla y provocar un accidente.
Los abogados del caso, Josmeyr Alves Oliveira y Ruben Seidl, citan dos fallos similares relacionados con el mismo modelo de aeronave, pero que no resultaron en accidentes mortales, ya que los pilotos volaban a mayor altitud. El avión de Eduardo Campos, en cambio, se encontraba a tan solo 300 metros del suelo.
Error humano
Los abogados refutaron la afirmación de que los pilotos carecían de las habilidades necesarias. Ruben Seidl afirmó que habían recibido toda la formación adecuada y tenían experiencia en aviación. Juntos, habían realizado 90 vuelos en la misma aeronave. «Ningún candidato presidencial elegiría a un novato para pilotar la aeronave; eso es bastante obvio. Refutamos esta versión», declaró.
Según la defensa, los pilotos no sufrían desorientación espacial en el momento del accidente, ya que tenían claridad para, tras el frustrado, evitar Monte Serrat, en Santos.
Josmeyr afirmó que los familiares de los pilotos estaban indignados por el resultado de la investigación de Cenipa. "Se habló mucho de los pilotos, el 70% del tiempo se hablaba de ellos", se quejó el abogado. Según Josmeyr, faltó un análisis exhaustivo del estado de la aeronave.
Simulación
Los abogados también criticaron la falta de un simulador de vuelo. "Dijeron que no podían hacerlo porque el caso penal se tramita en Santos, y la empresa que podría haber proporcionado el equipo no pudo eludir la investigación de la Policía Federal", declaró Josmeyr. "Esta omisión nos dejó muy desconcertados", añadió.
Rubén argumenta que la Ley 12.970 de 2014, que rige el sistema de investigación de accidentes aéreos, estipula que Cenipa tiene prioridad sobre cualquier otro organismo de investigación en el uso del simulador. "En otras palabras, tenía la prerrogativa legal, pero optó por no utilizarlo, prefiriendo guardar silencio", declaró. Según él, la falta de pruebas fue la justificación de Cenipa para no realizar la simulación.
Los abogados afirmaron que enviarán el informe presentado hoy a Estados Unidos, donde se está llevando a cabo una demanda contra el fabricante de aeronaves, Cessna. Las familias reclaman una indemnización que podría alcanzar los 600 millones de dólares.