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Los frentes de los partidos están definidos por el programa

¿Quién es quién en los frentes políticos? La pregunta circula entre activistas, militantes y observadores del panorama político, como suele ocurrir en cada periodo preelectoral.

¿Quién es quién en los frentes políticos? La pregunta circula entre activistas, militantes y observadores del panorama político, como suele ocurrir en cada periodo preelectoral, con un tono de sorpresa e inquietud. Esto es cierto cuando se forman alianzas entre partidos con tendencias políticas e ideológicas dispares, o que hasta el día anterior mantenían plataformas opuestas.

"¿Funcionará mezclar peras y manzanas?", me pregunta un periodista que me entrevista sobre el nuevo escenario establecido recientemente en Recife. Respondo que sí, sin dudarlo, y de inmediato menciono varias coaliciones que se distinguen precisamente por su marcada diversidad, que han producido (y siguen produciendo) excelentes resultados.

He aquí un ejemplo emblemático. Lula no habría logrado tanto si no hubiera tenido la capacidad de aunar diversas fuerzas para asegurar una mayoría parlamentaria en la Cámara de Diputados y el Senado. En 2002 y 2006, la mayoría de los representantes electos pertenecían a partidos que apoyaron a Serra y Alckmin, respectivamente, durante la campaña. La gobernabilidad requería ampliar la base de apoyo del gobierno, precisamente mediante la unión de algunos de estos partidos.

Los índices de aprobación ciudadana alcanzados por los dos gobiernos consecutivos de Lula, fruto de cambios reales que impactaron en la vida de la población, prueban que, en este caso, la coalición que parecía combinar “manzanas y naranjas” tuvo éxito.

Algo similar ocurre en el gobierno de Dilma, con la única diferencia de que la mayoría parlamentaria surgió anticipadamente de las urnas. Pero la coalición es igualmente amplia y diversa, abarcando partidos de todo tipo, desde la izquierda hasta el conservadurismo.

Y, lo que debe destacarse en negrita, la "cara" de la coalición electoral y del gobierno está determinada por el programa que obtuvo la aprobación del electorado. Por muy multifacética que sea la alianza, el programa es lo que define su esencia.

Además, la presencia en una coalición dada de facciones que hasta ayer conformaban el bando contrario debe considerarse positiva. Puede contribuir a la propuesta del gobierno, además de fortalecer la contienda electoral. Sería un error prohibir nuevos apoyos por mero prejuicio o sectarismo, lo cual equivaldría a la locura de pedir a nuevos aliados que regresen a las filas opuestas para combatirnos de nuevo en el campo de batalla.

Por lo tanto, el análisis debe ir mucho más allá de una percepción superficial del diseño de la coalición; debe centrarse en el programa presentado a la gente, quien, en última instancia, lo aprobará o no a través del voto.

*Diputado de Estado por el PCdoB-PE