Ataque cardíaco, angina de pecho. La enfermedad coronaria sigue siendo una de las principales causas de muerte.
Según el Dr. Jérôme Caudron, de la Sociedad Francesa de Radiología, los escáneres y la resonancia magnética son los métodos más adecuados para detectar y monitorizar el desarrollo de la enfermedad coronaria. Estas enfermedades son actualmente una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en los países occidentales.
Una dieta adecuada y el ejercicio son clave para prevenir ataques cardíacos y angina de pecho. La foto muestra alimentos que forman parte de una dieta óptima.
Por: Jérome Caudron – Le Figaro Santé
La cardiopatía coronaria (o enfermedad arterial coronaria) sigue siendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en los países occidentales. Se ve agravada por la presencia de factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, el colesterol alto o los antecedentes familiares. Todos estos factores de riesgo conducen a la formación de placas de ateroma o aterosclerosis, es decir, al depósito de diversas sustancias (lípidos, tejido fibroso, calcio, etc.) en la pared de la arteria coronaria. Estos depósitos generarán, esquemáticamente, dos tipos de complicaciones: una aguda, el infarto de miocardio, y una crónica, el dolor torácico o angina de pecho.
El infarto de miocardio sigue siendo una complicación grave con una mortalidad significativa en la fase aguda, a pesar de las constantes mejoras en su tratamiento. El infarto se produce tras la rotura de una placa aterosclerótica, lo que provoca una oclusión aguda de la arteria coronaria y priva al músculo miocárdico subyacente del aporte sanguíneo necesario: es la muerte de las células miocárdicas.
La angina de pecho es otra complicación de la enfermedad arterial coronaria que se produce como resultado del estrechamiento crónico de la arteria, denominado estenosis. Esta estenosis provoca una disminución del flujo sanguíneo al miocardio. En reposo, el flujo coronario suele ser suficiente, mientras que con el esfuerzo, este se vuelve insuficiente, y es entonces cuando aparecen los síntomas, generalmente dolor torácico que puede irradiarse a la mandíbula y al brazo izquierdo. La detección temprana de la enfermedad arterial coronaria es esencial para establecer el tratamiento adecuado que prevenga la rotura de las placas ateroscleróticas y su progresión.
Una tasa de complicaciones extremadamente baja.
La obtención de imágenes cardíacas no invasivas ha experimentado un desarrollo meteórico durante la última década, en gran medida gracias a las mejoras tecnológicas en los escáneres de rayos X (tomografía computarizada, TC) y la resonancia magnética (IRM).
La tomografía coronaria, o tomografía computarizada (TC) coronaria, se utiliza actualmente de forma rutinaria para la detección de la enfermedad coronaria en pacientes sintomáticos con pocos o ningún factor de riesgo cardiovascular. El examen dura aproximadamente quince minutos, incluyendo la preparación, y permite una visualización exhaustiva del sistema arterial coronario. La tomografía coronaria es, naturalmente, mucho menos invasiva que la angiografía coronaria, ya que solo requiere una punción venosa y la inyección de un medio de contraste, mientras que esta última requiere una punción arterial y el uso de sondas intraarteriales para inyectar el medio de contraste directamente en las arterias. La tasa de complicaciones reportada en la literatura para la tomografía coronaria es extremadamente baja.
Tabaco: un enemigo mortal del corazón, las arterias y los pulmones.
La gammagrafía cardíaca permite no solo detectar la estenosis coronaria, sino también analizar con precisión la pared arterial, especialmente al evaluar el riesgo de rotura. Además de un resultado positivo, un resultado negativo es de gran interés para el médico, ya que una gammagrafía cardíaca normal indica una probabilidad muy baja de un evento cardiovascular (infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca, etc.) a medio y largo plazo. La gammagrafía cardíaca es especialmente adecuada para pacientes sin antecedentes de cardiopatía, que presentan dolor torácico y presentan pocos factores de riesgo. Un resultado normal tranquilizará tanto al paciente como al médico.
Resonancia magnética (RM), un examen esencial.
La resonancia magnética (RM) se ha convertido en un método esencial para evaluar la enfermedad coronaria. A diferencia de la gammagrafía coronaria, la principal ventaja de la RM es que no permite visualizar directamente las arterias coronarias, aunque esto podría ser posible en los próximos años. La RM se ha convertido principalmente en un examen esencial para detectar las repercusiones de la enfermedad coronaria, ya sea de forma aguda, mediante la evaluación de la cicatrización del infarto de miocardio causada por la rotura de la placa, o de forma crónica, mediante la evaluación del impacto de las estenosis en la perfusión del músculo cardíaco.
Los controles regulares de la presión arterial son esenciales para la prevención de la enfermedad cardíaca coronaria.
La resonancia magnética cardíaca (RM) tarda entre 30 y 40 minutos en centros especializados, incluyendo la preparación. En 2015, la RM era el examen de referencia para la evaluación funcional y estructural del corazón. La principal limitación actual es su disponibilidad, que, debido a la falta de equipos, aún restringe su uso generalizado en algunos centros. Los próximos años deberían confirmar su papel fundamental en la estrategia diagnóstica de la enfermedad coronaria.
Así, los nuevos métodos de imagen no invasivos, como la tomografía computarizada y la resonancia magnética, se adaptan a cada situación para la detección de la enfermedad coronaria y sus complicaciones. Su creciente difusión en los centros de imagen ya beneficia a un gran número de pacientes.