Vuelve a entrar en vigor la ley que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas en las gasolineras.
Por orden del Tribunal de Justicia de Bahía, se restableció en Salvador la Ley n.º 8.258/12, redactada por el presidente de la Cámara Municipal, el concejal Paulo Câmara, que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas en gasolineras entre las 22:00 y las 6:00. La ley fue suspendida en septiembre de 2012 por una medida cautelar interpuesta por la Unión de Combustibles, Energías Alternativas y Tiendas de Conveniencia del Estado de Bahía. Câmara celebra la decisión: «Considero correcta la decisión del tribunal, ya que existen antecedentes de violencia derivados de esta práctica y también porque muchas personas beben en gasolineras y luego conducen en estado de ebriedad», afirma el político.
Bahia 247 Por orden del Tribunal de Justicia de Bahía (TJ/BA), la Ley n.º 8.258/12, redactada por el presidente de la Cámara Municipal, el concejal Paulo Câmara (PSDB), que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas en gasolineras entre las 22:00 y las 6:00, ha vuelto a entrar en vigor en Salvador. La ley fue suspendida en septiembre de 2012 por una medida cautelar interpuesta por el Sindicato de Combustibles, Energías Alternativas y Tiendas de Conveniencia del Estado de Bahía (Sindicombustíveis).
La decisión del ponente, el juez José Alfredo Cerqueira da Silva, fue confirmada por unanimidad por el Tribunal, que declaró inconstitucional la acción de Sindicombustíveis (el sindicato de comerciantes de combustibles). Tras la revocación de la medida cautelar, las gasolineras ya están publicitando la nueva normativa, que ya está en vigor.
Paulo Câmara celebra la decisión. "Considero acertada la decisión del tribunal, ya que existen antecedentes de violencia derivada de esta práctica, y también porque muchas personas beben en gasolineras y luego conducen en estado de ebriedad, poniendo en peligro su vida y la de los demás", explicó el político del PSDB.
Según Paulo Câmara, la facilidad de adquisición de bebidas alcohólicas en estos lugares y la falta de fiscalización en las ventas hacen que estos establecimientos sean atractivos para el consumo ilegal por parte de menores y también provocan disturbios ambientales, como peleas, daños a equipos e incluso tráfico de drogas.