No hay espacio para nadie más en el Senado.
Superpoblado con casi 10 mil funcionarios y presionado por el apetito voraz de los senadores por oficinas cada vez más grandes, el Senado iniciará en los próximos días un estudio sobre el uso de su espacio físico; el regreso de Jader Barbalho obligó a un cambio de dirección de la subdirección de la Cámara.
Con una capacidad de casi 10 empleados y obligado a adaptarse al voraz apetito de los senadores por oficinas cada vez más grandes, de 200 y 300 metros cuadrados, el Senado iniciará en los próximos días un estudio sobre el uso de su espacio físico. La idea es mapear todas las instalaciones del edificio y proponer medidas para frenar el uso abusivo de ciertas áreas.
El edificio alquila espacio a nueve organismos públicos, cuatro empresas privadas y cinco entidades privadas, además de cinco instituciones bancarias (incluyendo las áreas ocupadas por cajeros automáticos), una empresa pública y cinco entidades jurídicas privadas, como se denomina a las presidencias de los partidos. El número de inquilinos, o "usuarios", que pagan por metro cuadrado utilizado asciende a 30. Quienes utilizan las instalaciones de la institución de forma gratuita suman 5 beneficiarios.
La falta de espacio ha provocado el traslado de los órganos administrativos para dar cabida a senadores o partidos políticos. Esto es lo que ocurrió, por ejemplo, con el regreso del senador Jader Barbalho (PMDB-PA) al Senado. Autorizado por el Supremo Tribunal Federal (STF) para asumir su mandato tras ser inhabilitado por la Ley de Antecedentes Limpios, Jader goza de privilegios por haber sido presidente del Senado. Y al igual que sus colegas Renan Calheiros y el actual presidente, José Sarney (PMDB-AP), optó por instalar su oficina en el Anexo I, nombre de la torre de 25 pisos cerca del Palacio de Planalto.
Para cumplir el deseo de Jader, la subdirección de la Cámara tuvo que trasladarse a la planta baja, ocupando un espacio habilitado para la Policía Legislativa. La oficina del senador del PMDB ocupará el 90% del segundo piso de la torre, debajo de la Dirección General. Otros 18 senadores también se instalarán en la torre, reanudando el procedimiento original para ocupar el Senado.
El éxodo de la torre ocurrió hace unos años, cuando la Defensa Civil y el Cuerpo de Bomberos firmaron informes que demostraban la inseguridad del lugar. El efecto contrario se produjo tras la corrección de los problemas, y dado que la facilidad de acceso al Senado provocó la presencia de votantes en las oficinas, exigiendo el cumplimiento de sus promesas de campaña. Sin embargo, los votantes tienen más dificultades para acceder al anexo. Y las oficinas, que antes ocupaban un tercio de cada planta, se han ido ampliando y ahora ocupan prácticamente todo el espacio.
