El poder de la escoba. Limpiar es bueno para el cuerpo, la mente y el corazón.
Barrer la casa, quitar el polvo, lavar y planchar la ropa, cocinar: todas las actividades del hogar son excelentes para mantener la salud, especialmente la del sistema cardiorrespiratorio. Un amplio estudio realizado por científicos canadienses demuestra que sería fundamental reintroducir la actividad física obligatoria en nuestro estilo de vida sedentario.
Pareja Jean-Luc Nothias - Le Figaro Santé
Los médicos insisten constantemente: toda actividad física es beneficiosa para el cuerpo, la mente y el corazón. Ya sea limpiar, ir al trabajo caminando, ir de compras o hacer ejercicio en el gimnasio, todas estas actividades pueden contribuir a la prevención de problemas cardiovasculares y muchos otros. Esto ha sido ampliamente demostrado por un importante estudio canadiense: el estudio PURE (Epidemiología Urbana Rural Prospectiva), cuyos últimos resultados se acaban de publicar en la revista científica The Lancet.
La encuesta abarcó a 153.996 personas (57,9 % mujeres) residentes en 17 países, con un poder adquisitivo alto (Canadá, Emiratos Árabes Unidos y Suecia), medio-alto (Sudáfrica, Argentina, Brasil, Chile, Malasia, Polonia y Turquía), medio-bajo (China, Colombia e Irán) y bajo (Bangladés, India, Pakistán y Zimbabue). Las personas encuestadas viven en zonas urbanas (348 comunidades) y rurales (280 comunidades).
En todos estos niveles y en todos los lugares, el resultado principal fue el mismo: realizar al menos 150 minutos de actividad física por semana durante siete años reduce el riesgo general de muerte en un 8%.
Repensando nuestro estilo de vida sedentario
Los investigadores querían saber si estas personas cumplían con las recomendaciones internacionales de un mínimo de 30 minutos de actividad física al día o 150 minutos a la semana. Solo el 3% de los entrevistados alcanzó estos niveles en su tiempo libre, pero el 38% lo hizo sin practicar deporte más allá de sus actividades diarias. En estos casos, aunque insuficiente, el beneficio en la reducción de riesgos fue evidente: el riesgo de infarto se redujo en un 10%. Alcanzar los 150 minutos semanales durante siete años reduce el riesgo general de muerte en un 8%.
Según los investigadores de PURE, sería fundamental reintroducir la actividad física obligatoria en nuestros estilos de vida sedentarios. Estos científicos creen que es urgente repensar nuestros estilos de vida y la organización urbana en su conjunto.
La investigación también muestra que existen importantes diferencias entre los habitantes de países con alto poder adquisitivo y aquellos con bajo poder adquisitivo. Así, mientras que la actividad física recreativa aumenta en proporción directa al poder adquisitivo, al mismo tiempo la actividad física obligatoria (actividades profesionales y domésticas, transporte, etc.) disminuye drásticamente. En los países ricos, estas actividades representan solo una cuarta parte de la actividad perdida debido al sedentarismo profesional y la motorización del transporte. El Dr. Salim Yusuf (Universidad McMaster), director del proyecto PURE, reconoce que, dado nuestro estilo de vida actual, el nivel ideal de actividad física está lejos de alcanzarse.
La limpieza puede reducir el estrés.
En Inglaterra, otro estudio concluyó que limpiar durante tan solo 20 minutos a la semana puede beneficiar la salud mental. Así lo sugiere un estudio publicado en la revista científica British Journal of Sports Medicine.
El objetivo de los investigadores del University College de Londres era establecer qué actividades físicas aportaban más beneficios a la salud mental y cuantificar el tiempo necesario para que los ejercicios tuvieran un impacto psicológico.
Los resultados indican que 20 minutos consecutivos de ejercicio –suficientes para dejar a una persona sin aliento– son necesarios para que la actividad física produzca una “mejora del estado de ánimo” y una reducción del estrés.
El equipo de investigación también determinó que las actividades más apropiadas serían limpiar, hacer jardinería, caminar y practicar deportes.
Para obtener los resultados, el equipo preguntó a 3,2 personas cuánto tiempo y qué tipo de ejercicio hacían semanalmente, además de preguntas sobre su salud mental. De los voluntarios, el 16 % (20) sufría algún tipo de estrés o ansiedad. Según el estudio, quienes practicaban deporte redujeron su riesgo de estrés en aproximadamente un 30 %, mientras que caminar y realizar actividades domésticas como la limpieza y la jardinería contribuyeron a una reducción del 20 %.
"Muchos estudios sugieren los beneficios del ejercicio para la salud mental, pero por primera vez pudimos cuantificar el tiempo necesario para que la actividad marque la diferencia", afirmó Mark Hamer, director del estudio. "Sin embargo, se trata de una cuestión de dilema, ya que la mayoría de las personas que sufren estrés o ansiedad son menos propensas a hacer ejercicio", explicó. A pesar de los resultados, el equipo afirma que el siguiente paso de la investigación será descubrir los mecanismos que influyen en la relación entre la actividad física y la salud mental.
Según la ONG Sane, dedicada a la salud mental, las causas del estrés suelen ser poco conocidas y, en casos más graves, es necesario buscar ayuda profesional. Sin embargo, el portavoz de la organización, Richard Colwill, afirmó que los resultados del estudio podrían contribuir a una mejora en las personas con problemas de salud mental. «La investigación ofrece la esperanza de que pequeños cambios en el estilo de vida puedan contribuir al bienestar psicológico», afirmó Colwill. «El cerebro es un órgano tan físico como el corazón o los pulmones. Por lo tanto, no debería sorprender que pequeñas cantidades de ejercicio regular puedan contribuir a la reducción de los problemas psicológicos», concluyó.
Los ejercicios aeróbicos también ayudan.
Otro estudio publicado en la misma revista científica también aborda los beneficios del ejercicio físico, pero en adultos mayores. El estudio, realizado en la Universidad de Toronto (Canadá), sugiere que el ejercicio aeróbico regular en la mediana edad puede aumentar la esperanza de vida hasta en 12 años y ayudar a prolongar la vida independiente. Según la investigación, que analizó a 400 personas de entre 55 y 85 años, el ejercicio aeróbico frecuente "entrena" al cuerpo a utilizar el oxígeno para generar energía de forma más eficiente.
Según Lorna Layward, directora de investigación de la ONG Help the Aged, que trabaja con personas mayores, "nunca es demasiado tarde para empezar a hacer ejercicio".
"Cuando la gente escucha la palabra 'aeróbico', suele pensar en licra y ropa deportiva, pero existen muchas actividades de este tipo, como bailar o nadar, que pueden marcar una gran diferencia", dijo Layward. "Se asume que la jubilación significa relajarse, pero poco a poco estamos viendo que mantenerse activo puede traer muchos beneficios", concluyó.