El relato de una guerrillera que huyó a Cuba: "La presidenta Dilma cuidó de mis hijos".
Marília Guimarães Freire, educadora y ex guerrillera perseguida durante la dictadura militar, vivió escondida durante un año con sus hijos hasta que secuestró un avión y logró llegar a Cuba.
Por Nathália Urban - En una entrevista en el programa Veias Abertas, en TV 247, Marília Guimarães Freire, educadora y ex guerrillera de la Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares - VAR-Palmares -, relató su huida de la dictadura militar a Cuba con sus dos hijos pequeños durante el secuestro del vuelo 114 en 1970.
En su relato, Marília dijo que «la presidenta Dilma cuidó de Marcelo y Eduardo», sus hijos. «Después de varios años en los que estuvieron casi exclusivamente conmigo, pasaron quince días con Dilma. Es tan tierna, esta mujer fuerte y maravillosa que conocemos. Cuidó de esos niños con tanto cariño», recordó.
Marília vivió un año escondida con los niños, intentando evadir a los militares. La única manera que veía de volver a una vida normal era participar en el secuestro de un avión, junto con otros cinco miembros de la resistencia armada, y lograr llegar a Cuba.
El viaje fue agotador y duró cuatro días. El secuestro del Cruzeiro do Sul Caravelle fue el secuestro aéreo más largo durante el régimen militar. La educadora expresó su gratitud hacia los periodistas que informaron ampliamente en su momento que había niños a bordo, y por lo tanto cree que no fueron atacados durante la escala para repostar.
Cansada y deshidratada, pues no había llevado comida en el avión, solo leche y galletas para sus hijos, Marília necesitó atención médica, y fue en un hospital de La Habana donde tuvo su primer encuentro con el Comandante Fidel Castro, en un ascensor. «Estaba tan fascinada que no podía ni hablar», cuenta. Pero aquello fue solo el comienzo, ya que más tarde se convirtió en una gran amiga de Castro y de varios altos cargos de la Revolución Cubana.
Fue también durante este tiempo que comprendió lo especial que era el pueblo cubano. Marília vivió los ataques del imperialismo estadounidense y afirmó que, incluso ante las duras adversidades, Fidel Castro continuó fortaleciendo al pueblo cubano. Vivió en Cuba durante diez años con sus hijos antes de regresar a Brasil en 1980, tras la Ley de Amnistía, pero aun así, mantiene una estrecha y firme relación con la preservación de la lucha fidelista, y considera al comandante de la Revolución Cubana el mayor estadista de nuestro tiempo.
Junto con Castro y otros intelectuales y políticos latinoamericanos, creó en 2003 la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales «En Defensa de la Humanidad» (REDH) y fundó la sección brasileña de REDH con el arquitecto urbanista Oscar Niemeyer. Actualmente, REDH trabaja en varios países del mundo para fomentar la conciencia antiimperialista y promover la solidaridad con el socialismo cubano.
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