Un parlamento serio debería destituir a Saraiva Felipe.
Ese es el argumento esgrimido por el periodista Hélio Doyle; el parlamentario, que fue Ministro de Sanidad, reconoció haber recibido pagos de compañías farmacéuticas para defender sus intereses.
Por Hélio Doyle - El diputado brasileño Saraiva Felipe, del partido PMDB en Minas Gerais, fue pillado con las manos en la masa: admitió haber recibido pagos de farmacéuticas para defender sus intereses. Evidentemente, lo mínimo que cabría esperar de un parlamento serio es que le revocara el mandato por una clara violación de los principios éticos. Y además, era Ministro de Salud.
El problema es que Saraiva Felipe no es el único que hace esto en la Cámara de Diputados y el Senado. Es difícil calcular cuántos son, pero se puede afirmar que se trata de un grupo muy representativo capaz de ganar muchos votos.
Saraiva, para su desgracia, fue capturado.