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Pimentel quiere metas económicas para 2025.

El Ministro de Desarrollo aboga por una planificación a largo plazo y sostiene que el crecimiento del PIB debería proyectarse una década por delante.

Pimentel quiere metas económicas para 2025.

Por Tiago Pariz y Patrícia Duarte

BRASILIA, 5 nov (Reuters) - La presidenta Dilma Rousseff quiere establecer metas sociales para el país, como reducir el número de familias que viven por debajo de la línea de pobreza, además de crear objetivos económicos de largo plazo para mejorar la previsibilidad para los inversores.

Según cuatro fuentes ligadas al Ejecutivo, entrevistadas por Reuters, las metas no serían formales, como lo es hoy la meta de inflación, sino que servirían como una indicación de cómo el gobierno quiere trabajar para asegurar mejores indicadores económicos y sociales, orientando la planificación estratégica de largo plazo.

“Establecer estos objetivos es importante porque orientan el trabajo del Gobierno… Serán un referente más”, afirmó una fuente clave del equipo económico.

En una entrevista con Reuters publicada este lunes, el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Fernando Pimentel, afirmó que una de las metas que se podrían adoptar el próximo año es el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).

La presidenta Dilma Rousseff se reunió el jueves con algunos de sus ministros de las áreas social y económica para abordar el tema y les encargó que elaboraran propuestas de objetivos para 2015, 2020 y 2025, según fuentes. Los parámetros que se establecerán aún no se han determinado.

Según las fuentes, la idea es orientar las políticas de los ministerios y llevar al país a nuevos niveles de crecimiento económico y social en estos períodos en las siguientes áreas: desarrollo económico y social, infraestructura y ciudadanía.

Una fuente enfatizó que los objetivos no pretenden alterar la política económica del país más allá de los tres pilares: metas de inflación, metas de superávit primario y tipos de cambio flotantes.

Según una fuente del equipo económico, esto es importante para evitar distorsiones en la conducción de la política monetaria del país.

El Banco Central, por ley, debe conducir la política monetaria con el objetivo de llevar la inflación a la meta establecida por el gobierno, fijada en 4,5 por ciento, con una tolerancia de dos puntos porcentuales por encima y por debajo, para este año y el próximo.

"Si tienes un objetivo de crecimiento formal junto con un objetivo de inflación, corres el riesgo, en ciertos momentos, de tener que hacer una elección a lo Sophie", resumió la fuente.