Policía a jóvenes de las afueras de la ciudad: "Les voy a dar una paliza"
Desarmados y con la única intención de dar un "paseo" por el shopping Itaquera, en la zona este de São Paulo, adolescentes de la periferia de la ciudad fueron tratados como criminales por la Policía Militar de São Paulo; quienes filmaron fueron obligados a borrar los registros de la brutalidad policial; la prensa recibió instrucciones de no informar sobre el incidente; se confirma la tesis 247: la prohibición de los "rolezinhos" consagra el apartheid brasileño; la ley prohíbe negar el acceso a un establecimiento comercial a cualquier cliente o comprador.
SP 247 - La periodista Vanessa Barbara, columnista del diario Folha de S. Paulo, cubrió el "rolezinho" (gran concentración de jóvenes) organizado por jóvenes de la periferia de São Paulo en el shopping Itaquera, en la zona este de la ciudad, y brindó un importante relato de lo sucedido (leer más). aquí).
Aunque estaban desarmados y no había indicios de violencia en las acciones de los jóvenes, la Policía Militar de São Paulo los trató como delincuentes. "Les voy a dar una paliza", les dijo un policía a los menores, quienes, al ser abordados por el periodista, ocultaron su identificación.
Se impidió a quienes se encontraban cerca grabar el incidente con sus celulares. También se ordenó a la prensa no filmar nada. Aun así, un video dentro del centro comercial capturó la escena de jóvenes siendo agredidos por policías con porras (ver video). aquí).
La acción policial contra los jóvenes confirma la tesis apuntada por 247 este domingo: el veto a los "rolezinhos" consagra el apartheid brasileño (léase más).
Cabe destacar también que, en enero de 1989, durante el gobierno del expresidente José Sarney, se promulgó la Ley 7.716, que tipifica los delitos de prejuicio racial o racial. El artículo cinco es claro y define como delito "negar o impedir el acceso a un establecimiento comercial, negarse a atender, atender o recibir a un cliente o comprador". Las penas de prisión van de uno a tres años.
Algunos centros comerciales, como JK Iguatemi, tienen órdenes judiciales para impedir el ingreso a sus instalaciones de menores no acompañados, especialmente si son negros o mestizos.