El proyecto tiene como objetivo reducir los tiempos de obtención de licencias ambientales en Rio Grande do Sul.
El proyecto de ley propuesto por el representante Edson Brum (PMDB) tiene como objetivo reducir el período máximo de revisión por parte de la agencia ambiental de seis meses a 120 días; el incumplimiento autorizaría automáticamente al empresario a solicitar licencias a nivel municipal y federal.
sul21 El Proyecto de Ley 118/2011, presentado por el Representante Edson Brum (PMDB), se ha incluido en la agenda de la próxima reunión del Comité de Constitución y Justicia de la Asamblea Legislativa de Rio Grande do Sul. El proyecto de ley modifica artículos del Código Ambiental del Estado que definen las normas para la expedición de licencias ambientales, proponiendo una reducción en los plazos para su emisión. Específicamente, propone modificar la redacción de los artículos 57, 58 y 59 de la Ley N.° 11.520/2000. Esta ley establece el Código Ambiental del Estado, y los artículos mencionados tratan sobre los plazos para la expedición de licencias ambientales. Brum busca reducir el tiempo máximo de revisión por parte de la agencia ambiental de seis meses a 120 días. Según el proyecto de ley, el incumplimiento de este plazo autorizaría automáticamente al empresario a solicitar licencias a nivel municipal y federal.
Para justificar la propuesta, Edson Brum argumenta que «la lentitud que ha caracterizado la expedición de licencias ambientales representa un problema que se agrava con el tiempo y, debido a las interrupciones causadas en la instalación de diversos proyectos, se presentan situaciones en las que los procesos de solicitud de licencia, en su primera fase, permanecen pendientes durante más de un año». Esta situación, añade el diputado, «en ocasiones hace inviables las inversiones en diversos sectores productivos o las redirige a otras regiones, debido a la incertidumbre en la aprobación de la licencia, que se prolonga durante un largo período».
Demilson Fortes, asesor del grupo parlamentario del PT (Partido de los Trabajadores) en la Asamblea Legislativa, analizó el contenido del proyecto de ley y recomendó su rechazo. Fortes reconoce que las agencias ambientales estatales tienen dificultades para absorber la demanda, lo que provoca retrasos en la expedición de licencias y justifica la búsqueda de mayor eficiencia en este servicio. Sin embargo, advierte que la propuesta de Edson Brum representa un riesgo para el medio ambiente y podría no resolver el problema, sino solo trasladarlo, ya que propone autorizar al empresario a buscar una solución a nivel municipal o federal. "La idea de resolver el problema acortando los plazos es errónea y podría tener consecuencias negativas para el medio ambiente", añade el asesor en su dictamen al grupo parlamentario.
También señala que las agencias ambientales han sufrido una disminución en su personal técnico, sin que se hayan realizado reemplazos en los últimos años. El aumento de la demanda y la reducción de personal han generado una sobrecarga y acumulación de trabajo para cada técnico, así como un incremento en las demoras para quienes esperan licencias. Este problema se resolverá, argumenta Demilson Fortes, si el Estado asigna recursos al sector, contratando nuevos técnicos para la agencia responsable e invirtiendo en tecnología y capacitación profesional. Por otro lado, enfatiza que, en muchos casos, los empresarios carecen de calidad en los datos presentados, lo que también termina retrasando el proceso de expedición de licencias. "Este conjunto de acciones", afirma, "permitirá una mayor eficiencia en los servicios, sin comprometer, sin embargo, el cuidado del medio ambiente. Los gobiernos anteriores, al no priorizar la estructuración de las agencias ambientales, agravaron el problema".
Por estas razones, sugiere votar en contra del proyecto de ley, "salvaguardando así la legislación ambiental y restableciendo adecuadamente la responsabilidad de resolver el problema, ya que este no radica en la ley, sino en la definición política que el gobierno hace de las prioridades, las inversiones y la gestión". Concluye que flexibilizar la legislación ambiental es un error.
