Rusia promete combatir el racismo en el fútbol.
El país anfitrión de la Copa Mundial de 2018 expresa su preocupación por el caso que involucra al jugador brasileño Roberto Carlos.
Rusia está lanzando una campaña contra el racismo en el fútbol para intentar frenar incidentes como el del plátano lanzado a Roberto Carlos durante un partido esta semana. El racismo está arraigado en algunos grupos de aficionados de clubes rusos, entre los que se incluyen varios ultranacionalistas.
Roberto Carlos, jugador del Anzhi Makhachkala, abandonó el terreno de juego en señal de protesta durante el partido del miércoles del Campeonato ruso contra el Krylya Sovietov Samara, disputado fuera de casa, lo que puso el tema en el centro de la atención del fútbol ruso.
El presidente del Comité Organizador de la Copa Mundial de 2018, Alexei Sorokin, declaró el viernes en un foro de fútbol en Moscú que el problema era "muy difícil de controlar", pero que la Federación Rusa de Fútbol se está preparando para aprobar una campaña contra el racismo.
Negó que Rusia tenga problemas profundamente arraigados de racismo, insistiendo en que unos pocos casos aislados no constituyen una tendencia. «Sí, hay varios brotes e incidentes. Pero no representan el ambiente general de nuestra sociedad», afirmó.
El incidente del miércoles fue el segundo que involucra a Roberto Carlos, considerado el jugador más renombrado en activo en el fútbol ruso. En marzo, el Zenit, campeón ruso, fue multado con 10 dólares después de que uno de sus aficionados le ofreciera un plátano al brasileño antes de un partido.
El lateral izquierdo de 38 años, campeón del mundo en 2002, se unió al Anzhi este año tras su paso por el Corinthians. "Estoy indignado por el repugnante comportamiento de este aficionado, que, de hecho, no solo me insultó a mí, sino a todos los jugadores", declaró a Sport Express. "Espero que la Federación Rusa, la UEFA y la FIFA evalúen debidamente este deplorable incidente".
El año pasado, hinchas del Lokomotiv de Moscú desplegaron una pancarta con un plátano dirigida al delantero nigeriano Peter Odemwingie, quien posteriormente fichó por el West Bromwich Albion de Inglaterra. Sin embargo, las autoridades rusas argumentaron que la pancarta, claramente racista, reflejaba el descontento generalizado con el delantero y no hacía referencia al color de su piel.
