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Tijolaço: Temer es el beso de la muerte para Alckmin

«José Sarney metió en un lío electoral a dos hombres con mucha más trayectoria y respeto público que Geraldo Alckmin, al enterrar las candidaturas de Ulysses Guimarães y Aureliano Chaves. Perdonen a quienes piensen lo contrario, pero la amplia presencia televisiva de Alckmin no basta para convertirlo en el favorito», señala Fernando Brito.

Tijolaço: Temer es el beso de la muerte para Alckmin (Foto: Beto Barata/PR)

Por Fernando Brito, editor de ladrillo Siete de cada diez brasileños creen que la vida ha empeorado desde el golpe que llevó a Michel Temer a la presidencia.

Sólo el 3% de los encuestados tiene una visión positiva de su gobierno.

Los contundentes datos de la encuesta Vox Populi, que muestran la abrumadora ventaja electoral de Lula incluso después de casi cuatro meses de detención en una celda en Curitiba, si bien no son nuevos, parecen recibir muy poca consideración en los análisis políticos.

Toda la discusión gira en torno al “tiempo televisivo” —que ya no es el único medio decisivo de comunicación política—, a las alianzas partidarias e incluso a “nuevas” figuras para llenar los vacíos como candidatos a vicepresidente.

Incluso con toda la maquinaria de propaganda, es muy difícil que un candidato como Geraldo Alckmin –no sólo interlocutor privilegiado de Temer y su gobierno sino, en su boleta, acompañado por toda la Explanada de Ministerios– no sea identificado con el “temerismo”.

Aunque Henrique Meirelles se dedica a autoelogiar sus habilidades, no es tan ingenuo como para llamarse "el candidato de Temer", aunque, por ambición y vanidad, ese sea el candidato del PMDB. El PMDB, a su vez, lo aceptó porque no tenía otra opción, y Meirelles tiene la ventaja de ya tener el dinero de la campaña, dejando el resto para la vieja camarilla del partido.

Un gobierno desastroso, dirigido por alguien ridículo e ilegítimo, visto como una maldición por la población, extiende esta maldición a más de una persona en las elecciones.

Con más del doble del índice de aprobación de Temer, un 7%, José Sarney arrastró a la vergüenza electoral a dos hombres con mucha más historia y respeto público que Geraldo Alckmin, enterrando las candidaturas de Ulysses Guimarães y Aureliano Chaves.

Pido disculpas a quienes piensen lo contrario, pero la gran presencia televisiva de Alckmin no es suficiente para convertirlo en el favorito en la carrera.

Y es que el daño que Bolsonaro, el cuervo, ha hecho al nido electoral del partido PSDB no es poca cosa.