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Tuberculosis. Río de Janeiro registra alrededor de 12 casos nuevos cada año.

Mucha gente no lo sabe, pero la tuberculosis es curable. El gran problema es que no todos completan el tratamiento; nuestra tasa de abandono en 2016 fue del 11,4 %. Según la OMS, deberíamos reducir esta tasa a un máximo del 5 %. El número de pacientes que abandonan el tratamiento sigue siendo alarmante.

 

Fuente: Diario do Brasil
 

El Día Estatal de Concientización, Movilización y Combate a la Tuberculosis se celebró en Río de Janeiro el 6 de agosto. Esta fecha se creó para reforzar la lucha contra la enfermedad en el estado de Río, pero las cifras siguen siendo preocupantes. En 2016, se registraron aproximadamente 15 casos de la enfermedad, de los cuales 12 fueron nuevos. La tuberculosis es curable, pero solo con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado es posible reducir las probabilidades de transmisión.

Mucha gente no lo sabe, pero la tuberculosis es curable. El gran problema es que no todos completan el tratamiento; nuestra tasa de abandono en 2016 fue del 11,4 %. Según la OMS, deberíamos reducir esta tasa a un máximo del 5 %. El diagnóstico también es muy importante y no se deben descuidar los síntomas. Cualquier persona que experimente tos persistente durante más de 15 días debe buscar atención médica en un centro de salud cercano a su domicilio, explica el secretario de salud estatal, Luiz Antonio Teixeira Jr.

Uno de los principales síntomas de la tuberculosis es la tos seca o persistente al inicio de la enfermedad. Por lo tanto, es importante estar alerta si este síntoma persiste durante dos semanas o más. Otros signos frecuentes incluyen: fatiga excesiva, fiebre baja, generalmente al final de la tarde, sudores nocturnos, dolor en el pecho, pérdida de apetito, pérdida de peso, debilidad y postración, y también puede presentarse tos con sangre.

Para considerar la enfermedad bajo control, es necesario alcanzar una incidencia de tres casos por 100 mil habitantes, pero en 2016, esa tasa fue de 70 casos por 100 mil habitantes, un dato que es preocupante y requiere del compromiso de todos – explica Ana Alice Pereira, coordinadora del Programa de Control de la Tuberculosis de la Secretaría de Salud del Estado.

El tratamiento debe durar al menos seis meses sin interrupción. Generalmente, los pacientes que siguen las instrucciones médicas hasta el final se curan. Tras 15 días de uso del medicamento, los pacientes dejan de ser transmisores de la enfermedad; sin embargo, para evitar recaídas y la aparición de la forma resistente de la enfermedad, es fundamental que el tratamiento se realice sin interrupción y durante el período establecido por el médico.

Tuberculosis vs. SIDA

Las personas VIH positivas son más vulnerables a la enfermedad. Quienes viven con VIH/SIDA tienen mayor probabilidad de enfermarse al entrar en contacto con alguien que transmite la enfermedad.

Siempre que se investiga la tuberculosis en un paciente, también es necesario realizar una prueba de VIH. Muchas personas son VIH positivas, y la tuberculosis se presenta como la primera enfermedad debido a su baja inmunidad causada por el desarrollo del SIDA, explica Ana Alice.

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, también conocida como bacilo de Koch. Esta bacteria afecta principalmente a los pulmones, pero también puede afectar a otros órganos y tejidos, como las meninges, la pleura, los riñones, los ganglios linfáticos, la piel, los ojos y el tracto genital (tuberculosis extrapulmonar).

El tratamiento es prolongado, con una duración mínima de seis meses, y es fundamental no interrumpirlo. Interrumpirlo puede provocar recaídas de la enfermedad, y una forma ya resistente a los fármacos requiere un tratamiento aún más prolongado (un mínimo de 18 meses).

Para prevenir las formas graves de la enfermedad, como la meningitis, por ejemplo, es necesario vacunar obligatoriamente a los niños durante su primer año de vida o, a más tardar, a los cinco años con la vacuna BCG. Los niños VIH positivos o los recién nacidos que presenten signos o síntomas de sida no deben recibir la vacuna. La enfermedad no se transmite por compartir objetos como tazas, cubiertos y platos. Al toser, estornudar o hablar, las personas infectadas liberan bacilos al aire y pueden transmitir la enfermedad. En entornos cerrados, quienes pasan muchas horas en ellos pueden inhalar estos bacilos.