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XP: Alckmin es el que más pierde con el ataque a Bolsonaro.

"No, Bolsonaro no ganó las elecciones, no, el PT no murió. El juego se reorganizará, y en este nuevo tablero, Geraldo Alckmin tendrá que encontrar un nuevo espacio para posicionarse", señala un análisis de la firma de corretaje XP, distribuido a los inversores del mercado financiero.

XP: Alckmin es el que más pierde con el ataque a Bolsonaro (Foto: REUTERS/Paulo Whitaker)

247 - "No, Bolsonaro no ganó las elecciones, no, el PT no murió. El juego se reorganizará, y en este nuevo tablero, Geraldo Alckmin tendrá que encontrar un nuevo espacio para posicionarse", señala un análisis de la firma de corretaje XP, distribuido a inversores del mercado financiero. Lea el texto completo a continuación:

XP Politics – Rompiendo el monopolio del papel de víctima nacional.

1- Jair Bolsonaro fue apuñalado ayer durante un acto de campaña. El agresor afirmó haber recibido una orden "de Dios".

2- Es evidente que se trata de una tragedia con repercusiones electorales y futuras. Debemos ser conscientes de que vivimos en un país donde las concejalas son asesinadas a tiros y los candidatos apuñalados. Este es el Brasil de nuestros tiempos. Es evidente que Marielle Franco y Jair Bolsonaro son víctimas. Intentar culpar a alguno de ellos por los tristes sucesos ocurridos es inaceptable.

3- Bolsonaro es una víctima, y ​​así lo percibe el país hoy en día. Les guste o no el candidato, es un hecho. Lula ya no será el único protagonista en este papel en las noticias. Bolsonaro ha crecido en popularidad allí.

4- ¿Habrá una ola pro-Bolsonaro que lo lleve al apoyo popular, con las fuerzas de la izquierda destrozadas y la victoria asegurada para el excapitán? No, claro que no. Pero a sus oponentes se les ha vuelto más difícil competir en las elecciones contra él, tanto simbólica como tácticamente.

5- En términos tácticos, Bolsonaro quizás estaba viviendo su peor momento del año: sin una campaña competitiva, perdía poder de fuego y recurría a una campaña defensiva. Los ataques aumentarían, y pronto estaría compitiendo por un puesto en la segunda vuelta como cualquier otro mortal. Estaba siendo atacado en horario de máxima audiencia en televisión nacional, respondiendo a través de redes sociales. Ahora, los ocho segundos de Bolsonaro en televisión se traducen en 24 horas de cobertura. Dijimos esto de Lula cuando estaba en prisión; usamos el mismo razonamiento para Jair Bolsonaro: incluso un posible resfriado que tenga será noticia en los próximos días.

6- Cuando el portero cae, el partido se detiene. Bolsonaro sufrirá este efecto en los próximos días. Geraldo Alckmin, quien tuvo a Bolsonaro en la mira de una campaña competente, lo sufre más. ¿Cómo se puede atacar a un convaleciente? La propia campaña del PSDB reconoce que la "pérdida de tiempo" causada por la tregua es el peor de los efectos.

El partido logró modificar su plan mediático y suspendió los ataques televisados ​​contra Jair Bolsonaro hasta el lunes. A partir de entonces, la campaña evalúa que, dependiendo del grado de recuperación del oponente, podrá reanudar su programación habitual. Se está discutiendo una reorientación de la estrategia para acercarse a Bolsonaro, destacando un discurso ya predicado por Geraldo Alckmin contra el radicalismo. El problema radica en encontrar el equilibrio para no parecer oportunista ni justificar el ataque.

7 - El PT (Partido de los Trabajadores) verá reforzado su sentimiento anti-PT, pero nos parece bastante obvio que es difícil que una gran parte del electorado de Lula deje de votar por Haddad o Ciro Gomes debido a este episodio. El hecho de que el sentimiento anti-PT se fortalezca o se afiance no implica necesariamente una disminución del apoyo al PT/Lula.

8 - Bolsonaro superará a Lula en el monopolio de la cobertura informativa en los próximos días. La próxima semana, el país discutirá la sustitución de Lula por Haddad, los ataques de Alckmin a Bolsonaro y se preguntará si el candidato podrá resistir la avalancha hasta finales de mes. La agenda ha cambiado. El PT tendrá que compartir esta cobertura informativa con el candidato hospitalizado, y Alckmin probablemente se verá limitado a su programa de televisión. Marina, Ciro y los demás candidatos tendrán aún menos tiempo en antena.

9 - En términos simbólicos, Bolsonaro ahora puede reconfigurar su campaña como le parezca. Puede presentarse como una víctima, como un "fenix renacido", como una figura conciliadora —cualquier imagen que desee o pueda lograr, ya que políticamente el congresista seguirá siendo alguien con claras limitaciones en cuanto a reposicionamiento y repertorio de discursos—, pero esta ventana de oportunidad se ha abierto. Tener la iniciativa y las oportunidades para reposicionarse en política siempre es muy positivo.

10 - Durante al menos diez días veremos una avalancha de apoyo a Bolsonaro en televisión, tras lo cual la tendencia apunta a una cierta estabilización. Luego, la campaña podría reiniciarse como vimos hasta ayer, pero incluso eso dependerá de la salud de Bolsonaro. Las campañas que no tienen tiempo que perder, como las de Haddad y Alckmin, sufrirán en cierta medida por esto. Alckmin más, Haddad menos: en este momento, le bastará con lamentar lo sucedido y repetir su mantra de cuatro letras: Lula, Lula, Lula. Sus votantes están ahí en la primera vuelta; no tiene sentido buscar algo diferente en otro lugar.

11 - Marina Silva se benefició de la tragedia de Eduardo Campos en las últimas elecciones y ascendió en las encuestas. Sin embargo, en 2014, Marina heredó votos, pero no pudo conservarlos. Es poco probable que Bolsonaro corresponda a lo que este episodio le ha proporcionado en términos electorales. Él, a diferencia de Marina Silva, es alguien que entiende la estrategia, la táctica y la comunicación dirigida a su público.

12 - Finalmente, reafirmamos: no, Bolsonaro no ganó las elecciones, no, el PT no está muerto. El juego se reorganizará, y en este nuevo tablero, Geraldo Alckmin tendrá que encontrar un nuevo espacio para posicionarse.

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