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"China entablará un diálogo, pero no se someterá a Estados Unidos", afirma Pepe Escobar.

Un corresponsal internacional analiza la importancia de la reunión entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping en Corea del Sur.

Pepe Escobar en Xinjiang (Foto: Reproducción de Youtube)

247 - El periodista y analista geopolítico Pepe Escobar considera que la reunión entre el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping, celebrada en Corea del Sur, abre la puerta a un diálogo pragmático entre ambas potencias, sin que China renuncie a sus intereses estratégicos. El análisis se publicó en su programa Pepe Café, en el vídeo «Trump, Xi y lo que realmente está sucediendo en Asia» (véalo aquí). https://www.youtube.com/watch?v=YuRXEue4Nzk).

Desde el principio, Escobar atribuye a la declaración de Pekín un tono optimista, basado en conceptos como la prosperidad común y los éxitos mutuos. En su interpretación, la conversación, que duró aproximadamente una hora y cuarenta minutos, indica que existe margen de maniobra para un entendimiento entre las dos mayores economías del mundo, siempre que el diálogo sea maduro y legítimo. Al mismo tiempo, afirma que China no aceptará imposiciones que afecten a su seguridad energética y tecnológica.

Las exigencias de Washington y los límites de Pekín.

Según Escobar, antes de la reunión ya era evidente que la Casa Blanca presionaría a China para que reanudara la compra de soja estadounidense —con el objetivo de captar el voto del Medio Oeste— y redujera sus compras de energía rusa, sustituyéndolas por petróleo y gas estadounidenses. Para el analista, estas exigencias chocan con la alianza estratégica entre Rusia y China y con la prioridad de Pekín de no depender de fuentes energéticas occidentales. Asimismo, señala que el debate sobre las restricciones a los minerales y las tierras raras podría haber dado pie a un primer acercamiento, sin que se hayan divulgado públicamente los detalles.

Escobar señala que el discurso oficial de Pekín vincula el momento actual con el «rejuvenecimiento de la nación china» y la consolidación de un nuevo ciclo de desarrollo tecnológico. Indica que el mercado norteamericano representa una parte minoritaria de las exportaciones chinas y que el país ha profundizado su integración con el este y el sudeste asiático, así como con el Sur Global, reforzando el desplazamiento del eje geoeconómico hacia Eurasia.

El "imperio del caos" y el costo de las guerras.

Según Escobar, las élites estadounidenses subestimaron el ascenso de China y el resurgimiento de Rusia al concentrar sus recursos en la "guerra contra el terrorismo". En su opinión, Trump 2.0 se enfrenta a la tarea de gestionar una "derrota estratégica" acumulada, especialmente en el frente europeo, donde Rusia mantenía objetivos militares y diplomáticos a largo plazo.

El corresponsal destaca la convergencia sino-rusa en el ámbito económico —con anuncios chinos de protección para grandes empresas rusas y un marco para inversiones mutuas— y en el ámbito militar, donde Moscú ha presentado sistemas de disuasión estratégica. Este eje, afirma, limita la eficacia de las sanciones y la presión, y acelera la reorganización de las cadenas de valor fuera del circuito occidental.

Escobar advierte que, ante los avances asiáticos, es probable que Washington amplíe sus tácticas desestabilizadoras —sanciones, operaciones de influencia y “revoluciones de colores”— especialmente entre 2026 y 2027. Señala que los países del Sur Global, incluido Brasil, necesitan proteger sus instituciones y recursos naturales, fortalecer la cooperación regional y diversificar las alianzas para evitar quedar “atrapados” en disputas hegemónicas.

Diálogo, no sumisión.

Según la interpretación de Escobar, el mensaje central de Pekín tras la reunión es meridianamente claro: China está dispuesta a dialogar con Estados Unidos, pero no aceptará condiciones que comprometan su seguridad ni su plan de desarrollo a largo plazo. El panorama asiático sigue transformándose rápidamente, y la capacidad de negociar sin renunciar a la soberanía determinará quiénes triunfarán en esta década. Ver:

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