Ecuador en llamas
Ausencia de Estado, corrupción y desigualdad social abren el camino a redes criminales
Por Giorgio Trucchi (*) - Ecuador atraviesa una de las mayores crisis de seguridad de su historia reciente. El asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio en agosto del año pasado marcó el inicio de una ola de violencia, inestabilidad e inseguridad en la que el país se hunde rápidamente.
La explosión de homicidios en el país, los reiterados motines carcelarios, el secuestro de policías y la fuga de decenas de reclusos, entre ellos el líder de la banda criminal Los Choneros, Adolfo “Fito” Macías, e incluso la invasión de una emisora de televisión por hombres armados, llevaron al presidente Daniel Noboa a declarar la existencia de un “conflicto armado interno”.
En 2023, Ecuador se convirtió en el país más violento de Latinoamérica, con una tasa de muertes violentas de 46 por cada 100 habitantes. En algunos barrios de Guayaquil, esta tasa asciende a 114 por cada 100 habitantes, una de las más altas del mundo.
La decisión tomada por el joven Presidente prevé el estado de emergencia para todo el territorio nacional por 60 días prorrogables, la movilización y mayores poderes para militares y policías, y una "declaración de guerra" contra 22 organizaciones criminales, a las que califica de "terroristas y actores no estatales beligerantes".
La respuesta del crimen organizado no se hizo esperar, con más asesinatos, más motines y fugas de cárceles, y el mortal atentado contra el fiscal César Suárez, encargado de investigar el atentado al canal de televisión de Guayaquil.
Una situación que no se explica simplemente por el desbordamiento del crimen organizado en el país o el cambio de rutas del narcotráfico en América Latina que actualmente favorecen a Ecuador.
Un estado evaporado
Se trata de una crisis de enormes dimensiones que tiene sus raíces en la progresiva evaporación del Estado en los territorios, junto al abandono de los sectores más desposeídos, el aumento de la desigualdad social, la pobreza y el desempleo, y la incontrolable corrupción pública.
Un fenómeno dramático que se agravó bajo los dos últimos gobiernos neoliberales que, paquete a paquete, hundieron a las grandes mayorías en la pobreza, reprimieron las protestas de los pueblos indígenas y los movimientos sociales y entregaron territorios en bandeja de plata al capital transnacional y al crimen organizado.
Las primeras medidas económicas adoptadas por Noboa siguen la misma lógica, con un aumento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 12% al 15%, más exenciones y exoneraciones para grandes grupos económicos y nuevas privatizaciones en el sector público.
Todo esto, combinado con la infiltración criminal en la política, la seguridad pública y las instituciones estatales, deja a Ecuador con las manos en alto y la espalda contra la pared.
"La situación es muy difícil y la gente incluso tiene miedo de salir a la calle. Muchos están abandonando el país y hay un aumento significativo de la migración. Todo se está volviendo caótico y hay mucho miedo", declaró a La Rel César Fernando López, presidente de Fesitrae (Federación Sindical Independiente de Trabajadores del Ecuador).
Para el dirigente sindical, es urgente un gobierno cuyas políticas se centren en garantizar el desarrollo de las grandes masas excluidas, con más y mejor salud, educación, vivienda y trabajo digno.
“Por muy duro que sea este gobierno, difícilmente la situación cambiará si no se acaba con toda esta corrupción, si no se ataca con fuerza la pobreza, la desigualdad, la falta de desarrollo y la ausencia del Estado en los territorios”, concluyó López.
(*) Giorgio Trucchi es periodista. Publicado originalmente en español por Rel-UITA ( Regional Latinoamericana de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tobacco y Afines - http://www.rel-uita.org/ecuador/ecuador-en-llamas/). Traducción: Rosa Lima.
