La industria brasileña inicia 2025 con un crecimiento modesto e incertidumbres en el horizonte
El PMI sube a 50,7, lo que indica una ligera expansión, pero la débil demanda, los tipos de cambio desfavorables y la incertidumbre fiscal limitan el crecimiento.
247 - La actividad industrial brasileña creció moderadamente en enero, según una encuesta de S&P Global publicada el lunes (5). El Índice de Gerentes de Compras (PMI) del sector subió a 50,7, en comparación con 50,4 en diciembre, manteniéndose por encima de 50, lo que indica expansión. Sin embargo, el desempeño refleja un escenario de fragilidad, con la producción y la demanda presionadas por las preocupaciones sobre la política fiscal, las condiciones monetarias y el tipo de cambio.
"Los datos de enero pintaron un panorama algo preocupante para la industria, que comenzó 2025 en terreno inestable", dijo Pollyanna de Lima, directora asociada de Economía en S&P Global Market Intelligence.
A pesar de la ligera mejora del indicador, el ritmo de crecimiento de los nuevos pedidos fue el más bajo de los últimos 13 meses, mientras que la producción se mantuvo prácticamente estancada, interrumpiendo una racha de cuatro meses de expansión. Solo los fabricantes de bienes intermedios registraron crecimiento, mientras que los productores de bienes de consumo y de capital registraron una caída.
La encuesta indicó que los industriales se muestran más optimistas sobre las perspectivas que en diciembre, apostando por las oportunidades de exportación, las inversiones, los nuevos productos y las señales de recuperación en sectores como la automoción, la agricultura y la construcción. Este optimismo ha impulsado un aumento de la contratación, especialmente de puestos temporales.
"Si bien el aumento en la creación de empleo parece una luz al final del túnel, las percepciones de los participantes de la encuesta revelaron una cruda realidad: la mayoría de las vacantes eran temporales, ya que las empresas se mantienen a la expectativa, sin estar seguras de si el crecimiento económico esperado realmente se materializará", señaló De Lima.
Los pedidos extranjeros se mantuvieron en descenso por tercer mes consecutivo, lo que refleja la débil demanda mundial. Mientras tanto, los costos de producción aumentaron en enero, impulsados por la devaluación del real frente al dólar y el euro, lo que encareció las materias primas y el transporte.
Ante este escenario, casi el 15% de los productores aumentaron sus precios de venta para repercutir los mayores costos, mientras que el 5% ofreció descuentos para intentar estimular nuevos pedidos. Sin embargo, la inflación de precios al consumidor cayó a su mínimo en ocho meses, lo que demuestra una desaceleración en la repercusión de los costos.
La industria comienza el año enfrentando importantes desafíos, equilibrando las incertidumbres fiscales y monetarias, las fluctuaciones cambiarias y un entorno externo desfavorable. Si bien hay indicios de optimismo entre los empresarios, la recuperación sostenida del sector dependerá de condiciones macroeconómicas más favorables.