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Aécio, lo “ininvestigable” y lo “impublicable”

El periodista Fernando Brito, de Tijolaço, señala que, "como hasta ahora prevalece la solicitud de archivo de las investigaciones contra el senador y 'presidente moral' de Brasil hecha por la Procuraduría General de la República, se puede decir que no está siendo investigado" y "como los periódicos y revistas no publican, o publican discretamente, sin ninguna iniciativa de profundizar sus investigaciones, Aécio tampoco es 'publicado'".

El periodista Fernando Brito, de Tijolaço, señala que, "dado que hasta ahora prevalece la solicitud de archivo de las investigaciones sobre el senador y 'presidente moral' de Brasil, presentada por la Fiscalía General de la República, se puede afirmar que no está siendo investigado" y "dado que los periódicos y revistas no publican, o lo hacen discretamente, sin ninguna iniciativa para profundizar sus investigaciones, Aécio tampoco es 'publicado'". (Foto: Gisele Federicce)

Por Fernando Brito, de ladrillo

No es sorpresa que haya surgido una nueva acusación sobre el pago de sobornos en Furnas, supuestamente destinados al partido PSDB y a Aécio Neves, ahora hecha por el denunciante Fernando Moura, quien se contradice en función de las presiones ejercidas sobre él.

Esta es la tercera vez, porque antes ya lo había dicho el megainformante Alberto Youssef y el blanqueador de dinero conocido como Ceará, el blanqueador de dinero Carlos Alexandre de Souza Rocha, quien, por cierto, ha sido extrañamente indultado por el Dr. Sérgio Moro, como registró el infatigable [refiriéndose al juez]. Helena Stephanowitz.

No es de extrañar tampoco que la prensa esté cubriéndolo de forma muy discreta, sobre todo porque hay una conexión palpable entre Aécio y Furnas: su padre, ya fallecido, fue ejecutivo de la empresa durante el gobierno de FHC y buena parte del gobierno de Lula.

¿Qué significa esto en comparación con un barco de hojalata o un “palomar” de clase media en Guarujá?

Como hasta ahora ha prevalecido el pedido del Procurador General de la República de sobreseer las investigaciones sobre el senador y "presidente moral" de Brasil, realizado por la Procuraduría General de la República, se puede decir que él no está bajo investigación.

Como los periódicos y revistas no publican, o lo hacen discretamente, sin ninguna iniciativa de profundizar sus investigaciones, Aécio tampoco es "publicado".

Y, como no se investiga ni se publica, nos quedamos con la intrigante proposición de la física cuántica de que los fenómenos, antes de ser observados científicamente, permanecen en un estado de indefinición que desafía toda lógica: son y no son, están vivos y muertos.

Lo cual, de alguna manera, coincide con el papel que Aécio desempeña en la vida brasileña actual: el de ser el espectro aterrador de la mediocridad política.