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Según Mello Franco, después de la Policía Federal, el Servicio de Impuestos Internos, la ABIN (Agencia Brasileña de Inteligencia) y la Fiscalía General, Bolsonaro "captura" a Anvisa (Agencia Brasileña de Regulación Sanitaria).

"El bolsonarismo ya había atrapado a la Policía Federal, al Servicio Federal de Ingresos, a la Fiscalía General y al ABIN (Agencia Brasileña de Inteligencia). Ahora le toca el turno a la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria", afirma el periodista Bernardo Mello Franco.

Bernardo Mello Franco y Jair Bolsonaro (Foto: Reproducción | Marcos Corrêa/PR)

247 - El periodista Bernardo Mello Franco Destaca el aparato estatal que ha sido desmantelado por Jair Bolsonaro. “El bolsonarismo ya se había apoderado de la Policía Federal, la Receita Federal, la Fiscalía General y Abin. Ahora le toca el turno a la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria”, afirma en su columna del diario O Globo este miércoles (11). 

“En una decisión inusual, Anvisa ordenó la suspensión de los ensayos de CoronaVac, una vacuna desarrollada por la empresa china Sinovac y el Instituto Butantan. La agencia justificó la medida con la muerte de un voluntario. Fue un pretexto engañoso. Según la policía, el hombre se suicidó”, recalca.

Mello Franco señala que el presidente de Anvisa, Antonio Barra Torres, “es un contralmirante y un aliado cercano de Bolsonaro en el gobierno. En marzo, acompañó al presidente en una manifestación golpista frente al Palacio de Planalto”. 

“Durante la campaña, el presidente prometió acabar con los nombramientos políticos en el gobierno federal. En el poder, subordina las agencias estatales para proteger a sus allegados y atacar a sus adversarios políticos. En la guerra de las vacunas, el objetivo es el gobernador de São Paulo. Anvisa [la agencia reguladora sanitaria brasileña] apuntó contra Doria [gobernador de São Paulo] y atacó a Butantan, que cuenta con 119 años de servicio a la ciencia y la salud”, afirma el periodista.

Mientras la oposición sueña con 2022, el capitán avanza con su proyecto de destrucción nacional. Ayer calificó a Brasil como un "país de cobardes". Luego amenazó con declarar la guerra a Estados Unidos. Tras un arrebato de 19 minutos, dejó escapar dos frases sensatas: "No me preocupa mi biografía. Si es que tengo una", concluye.