En su prisa por dar el golpe, los medios de comunicación están desconcertados.
Globo, Folha y Estado de S. Paulo destacan en sus titulares que el relator de las cuentas de 2014 de la presidenta Dilma Rousseff, el senador Adir Gurgacz (PDT-RO), "contradice" al Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU), como si estuviera obligado a seguir las recomendaciones del TCU; los titulares solo revelan cómo el golpismo que marcó 2015 puso el carro delante de los bueyes; los partidos de oposición, aliados con periódicos conservadores, pretendieron destituir a una presidenta electa acusándola de un presunto delito (las llamadas "maniobras fiscales") que no fue juzgado; un detalle: el Senado es soberano y nada obliga a la institución a seguir las recomendaciones del TCU.
247 - "Relator contradice al TCU y pide aprobación de las cuentas de Dilma", grita el titular principal del diario O Globo.
En el ámbito interno, Folha de S. Paulo utiliza el mismo texto: "Relator contradice al TCU y pide aprobación de las cuentas de Dilma".
En el diario Estado de S. Paulo, un ligero cambio: "Relator sugiere aprobar las cuentas de Dilma y contradice al TCU (Tribunal de Cuentas de la Unión)".
Lo que llama la atención en los tres titulares es el uso del verbo "contradecir", como si el senador Adir Gurgacz (PDT-RO) estuviera obligado a seguir las recomendaciones del Tribunal Federal de Cuentas.
En realidad, el TCU (Tribunal de Cuentas de la Unión) solo asesora a los senadores, quienes tienen la soberanía para juzgar las cuentas presidenciales. En otras palabras, los titulares solo demuestran la precipitación de algunos periódicos conservadores en su cruzada golpista. Su intención era destituir a una presidenta legítimamente electa, acusándola de un presunto delito (las "maniobras fiscales") que aún no ha sido juzgado (más información en [enlace]). El voto del ponente demuestra la artificialidad del golpe.).
En los artículos periodísticos, también hay otro punto en común: el relator siempre es tratado como un "aliado del gobierno de Dilma", como si eso le quitara el voto.
Sin embargo, a lo largo de 2015, los ministros del TCU (Tribunal de Cuentas de la Unión), y en especial el relator Augusto Nardes (mencionado en el caso Zelotes), nunca fueron citados como "aliados" de la oposición ni de los medios de comunicación. Sus votos, que, cabe reiterar, no tienen el peso de una decisión judicial, fueron considerados una sentencia firme e inapelable por los artífices del golpe.
Ahora está claro cómo los medios de comunicación y los golpistas están poniendo el carro delante de los bueyes. Todo indica que las cuentas de la presidenta Dilma de 2014 serán aprobadas. Y las de 2015 ni siquiera han comenzado a evaluarse.