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Aroreira a DCM: 'La concentración de medios es ridícula'

El caricaturista Renato Aroeira acaparó titulares esta semana con una viñeta que muestra a la presidenta Dilma Rousseff con los ojos vendados, frente a un pelotón de fusilamiento listo para dispararle, pero en lugar de armas, los fusileros empuñan periódicos y revistas. En una entrevista con el Diário do Centro do Mundo, afirmó que «existe una guerra entre el capital y sus medios de comunicación, entre otros, contra la izquierda»; «Pero también es una guerra contra el Estado. El gran capital no necesita al Estado. Pero sí necesita poder», explicó.

El caricaturista Renato Aroeira acaparó titulares esta semana con una viñeta que muestra a la presidenta Dilma Rousseff con los ojos vendados, frente a un pelotón de fusilamiento listo para dispararle, pero en lugar de armas, los fusileros empuñan periódicos y revistas. En una entrevista con el Diário do Centro do Mundo, afirmó que «existe una guerra entre el capital y sus medios de comunicación, entre otros, contra la izquierda»; «Pero también es una guerra contra el Estado. El gran capital no necesita al Estado. Pero sí necesita poder», explicó (Foto: Valter Lima).

247 - El caricaturista Renato Aroeira acaparó titulares esta semana con una viñeta que mostraba a la presidenta Dilma Rousseff con los ojos vendados, frente a un pelotón de fusilamiento listo para dispararle. En lugar de armas, los fusileros portaban periódicos y revistas. Posteriormente, creó otra viñeta que mostraba a Lula y Dilma siendo fusilados por Fernando Henrique Cardoso, Gilmar Mendes, Eduardo Cunha y Aécio Neves, inspirada en la sangrienta escena del cuadro «El 3 de mayo de 1808» del pintor español Francisco de Goya.

En una entrevista con el Diário do Centro do Mundo, afirmó que «en Brasil, la concentración de la propiedad de los medios es ridícula». Al comentar la caricatura que muestra a Dilma siendo baleada por la prensa, dijo que «hay una guerra entre el capital y sus brazos mediáticos, entre otros, contra la izquierda». «Pero también es una guerra contra el Estado. El gran capital no necesita al Estado. Pero sí necesita poder», explicó.

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