Bolsonaro está desesperado y no necesita detractores, porque se incrimina a sí mismo, señala O Estado de S. Paulo.
La histeria de los partidarios de Bolsonaro denota desesperación. El presidente parece intuir que su situación política se volverá cada vez más insostenible dada la exposición pública, en la CPI (Comisión Parlamentaria de Investigación), de sus extravagancias, todas ellas ampliamente documentadas.
247 - Ya se ha dicho que la única función de la CPI Pandemia será organizar las numerosas pruebas que demuestran que el gobierno de Jair Bolsonaro se comportó de forma irresponsable y, a menudo, criminal en relación con la pandemia de COVID-19. Y el presidente Bolsonaro colabora a diario con nuevas pruebas. Ayer, Bolsonaro llegó al extremo de presentar estas pruebas justo cuando el exministro de Salud, Nelson Teich, declaraba ante la CPI. Si bien el exministro confirmó a los senadores que dejó el Ministerio de Salud, tras menos de un mes en el cargo, porque descubrió que no tendría autonomía y porque fue presionado para fomentar el uso de medicamentos inútiles contra la COVID-19 como "tratamiento temprano", Bolsonaro estaba pronunciando un discurso en el que defendía con vehemencia estos fármacos. editorial Desde O Estado de S. Paulo este jueves.
La histeria de los partidarios de Bolsonaro denota desesperación. El presidente parece intuir que su situación política se volverá cada vez más insostenible dada la exposición pública, en la CPI (Comisión Parlamentaria de Investigación), de las extravagancias, ampliamente documentadas, cometidas por su gobierno durante la pandemia. Y apenas estamos en el segundo día de testimonios en la comisión, que sin duda aún deparará muchas sorpresas desagradables para el gobierno, especialmente cuando el exministro Eduardo Pazuello decida aparecer —continúa el editorialista—.
A Bolsonaro solo le queda la fanfarronería, ya que su gobierno, incompetente para contener la pandemia, fue igualmente incompetente para desmantelar la CPI (Comisión Parlamentaria de Investigación). Su única competencia parece ser presentar pruebas en su contra. Un presidente que, cuando lo presionan para usar mascarilla, dice 'Estoy harto de esto, hombre', como lo hizo en su discurso, no necesita detractores», concluye.
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