El caso Waack sirve de advertencia a todos los periodistas, afirma el Defensor del Pueblo.
"Una de las funciones de la prensa es revelar aspectos incómodos de las personas que investiga. Cuando uno de los suyos repite comportamientos que condenaría en figuras públicas, los grupos periodísticos no pueden permanecer en silencio, a riesgo de convertirse en cómplices", le dice Paula Cesarino Costa a la periodista.
247 - En columna sensataLa periodista Paula Cesarino Costa, defensora del pueblo de Folha de S.Paulo, encuentra un equilibrio al abordar el caso de William Waack, defendiendo su destitución por el delito de racismo, pero sin recurrir a la escarnecedora pública.
Vea un extracto a continuación:
Un periodista vive de la credibilidad que construye con sus acciones y declaraciones. Cuanto más imparcial y objetivo sea, mayor será su credibilidad. El comentario racista reveló un aspecto de la personalidad de William Waack que permite a los consumidores cuestionar su práctica profesional, pero no legitima su linchamiento virtual.
Una de las funciones de la prensa es revelar aspectos incómodos de las personas que investiga. Cuando uno de los suyos repite comportamientos que condenaría en figuras públicas, los grupos periodísticos no pueden permanecer en silencio, a riesgo de convertirse en cómplices.
El castigo a Waack no debe celebrarse. Sirve como una señal de alerta para todos los periodistas.