Cómo destruir un país en dos años: el legado de Temer, el opuesto al de JK.
En otro ataque de megalomanía y total desconocimiento de la realidad, Michel Temer decidió compararse con Juscelino Kubitschek para celebrar el segundo aniversario del golpe de Estado que derrocó a Dilma Rousseff, afirma el periodista Ricardo Kotscho. Entre la realidad de la vida brasileña y la fantasía que venden los estrategas de marketing del Palacio Presidencial, existe un abismo en el que Temer ha empujado el presente y comprometido el futuro de la nación.
247 En otro ataque de megalomanía y total desconocimiento de la realidad, Michel Temer decidió compararse con Juscelino Kubitschek para celebrar el segundo aniversario del golpe de Estado que derrocó a Dilma Rousseff. «Brasil ha vuelto, 20 años en 2», rezaba la invitación a la fiesta en el Palacio de Planalto, un plagio torpe y mendaz del eslogan de JK que prometía hacer progresar a Brasil «50 años en 5», refuerza el periodista Ricardo Kotscho.
Según el bloguero, "sólo puede ser delirante querer vender la idea de que Brasil ha vuelto a los buenos tiempos en manos de esta gente corrupta y mediocre, que destruyó los derechos sociales, concentró la renta, aumentó la mortalidad infantil, hizo que los brasileños volvieran a cocinar en estufas de leña, aumentó el número de desempleados a 14 millones de trabajadores y no pasa una semana sin que nos amenacen con nuevas acusaciones".
El periodista recuerda la entrevista con la historiadora Maria Vitória Benevides en la columna de Bernardo Mello Franco en El GloboLa autora del libro "El Gobierno de Kubitschek: Desarrollo Económico y Estabilidad", la académica, afirma que es "absurdamente ridículo" hacer comparaciones entre ambos gobiernos. "No hay ningún punto de contacto entre ambos gobiernos", afirmó.
Según Kotscho, "entre la realidad de la vida de los brasileños y la fantasía vendida por los estrategas de marketing del Palacio Presidencial, hay un abismo en el que Temer ha empujado el presente y comprometido el futuro de la nación".
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