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La confesión de Scheherazade: tres años sin ocupar un cargo público.

La presentadora de televisión brasileña Rachel Sherazade, de SBT, convertida en un ícono del neoconservadurismo, admitió en una entrevista con la periodista Mônica Bergamo que también es funcionaria pública en el estado de Paraíba, trabajando como oficinista, a pesar de un salario mensual de R$ 150; lleva tres años sin trabajar para el gobierno y ahora se espera que solicite una licencia permanente.

La presentadora de SBT, Rachel Sherazade, convertida en uno de los iconos del neoconservadurismo, admitió en una entrevista con la periodista Mônica Bergamo que también es funcionaria pública del gobierno de Paraíba, como oficinista, a pesar de un salario mensual de R$ 150; lleva tres años sin trabajar para el gobierno y ahora se espera que solicite una baja definitiva (Foto: Leonardo Attuch).

247 - Un extracto de la entrevista de Rachel Sherazade con la periodista Mônica Bergamo, en la que la presentadora de SBT afirmó, entre otras cosas, que "Reinaldo Azevedo es un encanto" (leer aquíEsto es digno de mención. El periodista, que ha ido ganando terreno en el ámbito neoconservador, admitió ser empleado público del gobierno del estado de Paraíba desde hace tres años, pero aún no ha abandonado el estado, a pesar de percibir 150 reales mensuales del SBT. Véase a continuación:

Tres días después, en pleno Carnaval, recibió una llamada de Leon Abravanel, sobrino de Silvio Santos y director de producción de SBT. «Pensé que era una broma». La llamada era una invitación para ir a São Paulo a visitar la cadena. "Sospeché que era una invitación. Nunca quise irme de mi ciudad, no necesito irme de mi región para encontrar la plenitud. Pero aceptó.

Hasta entonces, tenía dos trabajos. Aprobó un examen de la función pública para ser secretaria judicial y así llegar a fin de mes, porque el periodismo en Paraíba «no le alcanzaba». Actualmente está de baja y su período máximo de baja termina en los próximos días. «Voy a renunciar».

Pasaron más de mil días antes de que estuviera segura de poder renunciar a la estabilidad de su trabajo en la administración pública. No menciona el dinero, pero su salario como presentadora, alrededor de 150 reales, le permitió a su esposo, Rodrigo, dejar su trabajo en Paraíba para acompañarla.