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Deltan ya fue derribado y Moro también caerá, dice Fernando Brito.

"La codicia de Deltan Dallagnol, ya es una certeza, derribó al fiscal, y es solo cuestión de tiempo y de grado antes de que lo destituyan de sus funciones. La codicia política de Sérgio Moro, tarde o temprano, también lo llevará a la ruina", señala el editor de Tijolaço.

Deltan ya fue derribado y Moro también caerá, dice Fernando Brito (Foto: Aroeira)

Por Fernando Brito, editor de Tijolaço – Es indudable que la codicia de dinero de Deltan Dallagnol ha hecho caer al fiscal, y es sólo cuestión de tiempo y de grado antes de que lo destituyan de sus funciones.

La codicia política de Sergio Moro, tarde o temprano, conducirá a su caída y, de paso, ya lo ha convertido en una figura en desintegración.

Su conducta arbitraria y abusiva en el cargo público, para quienes no la percibieron o fingieron no verla, por conveniencia, afloró de tal forma en este caso Vaza Jato/hackers que lo redujo –incluso contra la voluntad de algunos– apenas al campo del bolsonarismo más incondicional.

El pavo real con toga hoy en día tiene poco más reconocimiento que los "pavos reales misteriosos" de Internet.

De su brillante futuro como potencial candidato presidencial o un puesto "garantizado" en el Supremo Tribunal Federal sólo quedan recuerdos, tal vez sólo para él y los grupos que reunió en su proyecto de poder dentro del Ministerio Público, el Poder Judicial y la Policía Federal.

Impulsado por los medios de comunicación para orquestar la caída de la izquierda, perdió el apoyo unánime y sólo es un héroe nacional para los menguantes grupos de camisas amarillas.

Era previsible, dado que es como un banano que ya dio frutos –¡y qué frutos, la prisión de Lula y la absurda elección de Bolsonaro!– y no tiene perspectivas de futuro, salvo marchitarse.

Moro ya no es algo que aporte valor a la política: es un proyecto de poder.

Por el contrario, se convirtió en un apéndice del régimen de Bolsonaro al que pretendía suceder.

Peor aún: perdió su escudo, perdió el manto de héroe que tenía ante los ojos del público y de la prensa, y todo lo que hace ahora es visto como la desesperación de alguien que lucha por sobrevivir.

"Moro está acorralado. Y los hombres acorralados e imprudentes siempre cometen errores. Comete uno tras otro", dice hoy sobre él el diputado Marcelo Ramos, del bloque Centrão, en la columna Painel de Folha.

Moro tomó esas decisiones y perdió el campo de fuerza de casi unanimidad que lo protegía.

Está sin su atuendo de héroe, sin la capa que lo protegía.

No hay forma de resistirse a dos o tres hechos que salen a la luz, preparando lo que inevitablemente será el golpe de gracia.