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Elio Gaspari: La derecha se está deshaciendo de Bolsonaro, que se ha convertido en una carga.

Periodista destaca que los conservadores buscan distanciarse de Jair Bolsonaro en medio de un nuevo realineamiento político.

Jair Bolsonaro (Foto: REUTERS/Diego Herculano)

247 - La derecha brasileña está experimentando un movimiento de realineamiento interno mientras intenta distanciarse de Jair Bolsonaro (PL), cuyo declive político se ha vuelto difícil de superar. Esta evaluación proviene del periodista Elio Gaspari en un artículo de opinión publicado la noche del martes (25) por FSPGaspari describe a Bolsonaro como una molestia molesta.

Según el columnista de Folha, la derecha reconoce que Bolsonaro jugó un papel importante en el fortalecimiento de su espacio político y la expansión de su representación, pero sus sucesivos arrebatos, declaraciones y enfrentamientos con las instituciones han transformado su presencia en un problema para los líderes que buscan un liderazgo más sólido. Gaspari observa que, si bien ha perdido calidad intelectual, el conservadurismo ha ganado fuerza numérica y ahora intenta avanzar sin cargar con el peso del bolsonarismo.

En su análisis, el periodista recuerda episodios históricos para ilustrar lo que denomina el "oportunismo suicida" de la derecha brasileña. Cita el apoyo del antiguo partido UDN a la candidatura de Jânio Quadros en 1959, decisión que debilitó al propio candidato del partido, Juracy Magalhães. Posteriormente, durante la dictadura, el mismo patrón se repetiría cuando la base conservadora apoyó el ascenso del general Costa e Silva, lo que conduciría al endurecimiento del régimen y al Acto Institucional n.º 5.

Gaspari describe a Bolsonaro como el último "parásito" de esta tradición: un líder que emergió gracias a la erosión del PT (Partido de los Trabajadores), pero que rápidamente se vio envuelto en teorías extravagantes, ataques al Poder Judicial y maniobras autoritarias. El periodista recuerda que el expresidente "dudó de las vacunas" durante la pandemia que cobró la vida de cientos de miles de brasileños y se sintió cautivado por propuestas descabelladas, incluyendo una investigación extranjera que prometía transmitir electricidad de forma inalámbrica, una ocasión de la que incluso Tarcísio de Freitas, ahora gobernador de São Paulo, supuestamente se distanció.

El columnista también destaca el reciente episodio en el que Bolsonaro se rebeló contra el uso de un monitor electrónico de tobillo, comportamiento que, según Gaspari, distanció incluso a aliados cercanos. Para él, este tipo de actitud refuerza la incomprensión del excapitán sobre el funcionamiento de las instituciones y alimenta conflictos internos en la derecha, como la hostilidad de los hijos de Bolsonaro hacia Tarcísio, en lugar de centrar sus ataques en el gobierno de Lula.

Gaspari concluye su análisis recordando que, en otras ocasiones, la derecha ha logrado librarse de líderes que se volvieron problemáticos, como sucedió con Jânio Quadros y Costa e Silva. El reto ahora, afirma, es encontrar la manera de derrocar a Bolsonaro sin provocar rupturas que comprometan el futuro del campo conservador.

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