Los expertos critican el voto de Toffoli sobre el Artículo 19 y lo ven como una amenaza a la democracia y la libertad de expresión.
El Marco de Derechos Civiles en Internet nunca tuvo como objetivo proteger a las plataformas digitales de responsabilidad legal, sino más bien garantizar el equilibrio.
247 - Los abogados Henrique Zétola y Jamil Assis, directores del Instituto Sivis, publicaron este viernes (13) en el Estado de São Paulo Artículo El voto de Toffoli desafía el sentido comúnEn el que critican duramente la decisión del juez Dias Toffoli sobre el artículo 19 del Marco Brasileño de Derechos Civiles para Internet. Consideran la votación un retroceso que pone en peligro la democracia y la libertad de expresión en Brasil.
Zétola y Assis enfatizan que el Artículo 19 nunca tuvo como objetivo eximir a las plataformas digitales de responsabilidad legal, sino garantizar un equilibrio. "El artículo se basa en la lógica de responsabilizar a las empresas cuando, conscientes de una decisión judicial, no actúan", explican. Este enfoque, según los expertos, protege tanto a las víctimas como a la libertad de expresión al garantizar el debido proceso.
Sin embargo, según los directores del Instituto Sivis, el voto de Toffoli rompe con las prácticas adoptadas en democracias consolidadas como Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea. «Estos países priorizan la transparencia y el respeto a las libertades individuales, exigiendo cuentas a las plataformas solo tras una notificación formal. Al ignorar este modelo, Brasil se acerca a regímenes autoritarios como Rusia, Turquía y China», advierten.
Las plataformas como guardianes digitales
Zétola y Assis también critican la transformación de las plataformas digitales en "organismos de control", obligados a monitorear activamente miles de millones de contenidos generados por terceros. "Toffoli confunde el papel de las plataformas como intermediarios y externaliza al sector privado la función del poder judicial de decidir qué se puede y qué no se puede decir en el espacio virtual", escriben.
La creación del Departamento de Monitoreo de Internet (DAI), propuesta por Toffoli y que será implementada por el Consejo Nacional de Justicia (CNJ), también ha sido cuestionada. Los expertos temen que la agencia centralice poderes y abra la puerta a interpretaciones arbitrarias. «Los antecedentes de abusos en regímenes autoritarios deberían servir de advertencia. Conceptos como 'noticias notoriamente falsas' o 'gravemente descontextualizadas' pueden silenciar el debate legítimo», afirman.
Impactos en las pequeñas plataformas y la diversidad digital
Otro punto que se plantea en el artículo es el impacto desproporcionado que la decisión tendrá en las plataformas pequeñas, ya de por sí agobiadas por dificultades operativas. Según Zétola y Assis, la medida comprometerá la diversidad en las redes, haciéndolas más homogéneas y controladas, en detrimento de un espacio en línea inclusivo y democrático.
Los autores argumentan que el Congreso Nacional debería recuperar un papel protagónico en el debate sobre la regulación digital, que se vio obstaculizado por los intereses corporativos en el Proyecto de Ley 2630. «La PEC 67/2023, del senador Rogério Marinho, y la enmienda del senador Marcos Rogério, que busca constitucionalizar el Artículo 19, son formas de restablecer los parámetros democráticos del debate público», señalan.
Para Zétola y Assis, el voto de Toffoli desmanteló, de un solo golpe, las salvaguardas del Marco de Derechos Civiles en Internet, reconocido internacionalmente por su equilibrio. «No hay progreso en reemplazar el diálogo democrático con imposiciones judiciales. Corresponde al Congreso garantizar que Brasil no pierda de vista los principios que sustentan tanto la libertad como la democracia», concluyen.



