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Fernando Brito: Bolsonaro es “el peor enano moral que jamás haya ocupado el poder en Brasil”

"Su mezquindad lo convierte en el peor enano moral que jamás haya tenido tanto poder en Brasil. El único gigante en su gobierno es el desastre", afirma Fernando Brito de Tijolaço.

Jair Bolsonaro (Foto: Reuters/Adriano Machado)

Por Fernando Brito, de ladrillo - Jair Bolsonaro está aumentando deliberadamente la tensión política, hasta el punto de haber logrado quebrar de su silencio al muy moderado presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, y hacer hoy una declaración, aunque con acento minero, advirtiendo contra los planes golpistas del presidente, al decir hoy a sus idólatras que "corremos el riesgo de no tener elecciones el año que viene" si no se aprueba la impresión de votos, lo que, como ha quedado claro para cualquiera que quiera ver, no es una preocupación de seguridad, sino una forma de incentivar la coerción de los votantes.

Pero eso no fue todo: logró que el normalmente débil presidente del TSE (Tribunal Superior Electoral), Luiz Roberto Barroso, emitiera una dura declaración, diciendo que trabajar para impedir elecciones constituye un delito susceptible de juicio político. 

El suelo se desmorona bajo los pies de Bolsonaro –hay rumores persistentes de que pronto saldrá a la luz la grabación de su encuentro con los hermanos Miranda, en el turbio caso de la vacuna Covaxin– y él lucha, amenazando con arrastrar a la democracia brasileña a las profundidades de su salvajismo, pese a que contó con el apoyo y la colaboración de muchos para llevarla al estado de anomalía y fragilidad en que se encuentra hoy. 

Acelera la crisis, por tanto, sabiendo que su apoyo se disuelve como un cubo de hielo al sol, salvo en los círculos depravados para quienes todavía es el "Mito" que un régimen autoritario y de corte fascista todavía es posible en la tercera década del siglo XXI como lo fue en los años 50 y 60, tiempos de la Guerra Fría, con el discurso de que el comunismo buscaba "disolver la familia brasileña". 

Se venía preparando para ello desde hacía tiempo, y uno de los pasos más importantes fue remover al entonces ministro de Defensa, Fernando Azevedo e Silva, y a los tres comandantes de las Fuerzas Armadas, sustituyéndolos por el sombrío y ambicioso Walter Braga Netto, el anodino Fernando Nogueira de Oliveira al mando del Ejército, y dos militares simpatizantes suyos al frente de la Marina y la Fuerza Aérea. 

Además, el hecho de que Braga Netto les hiciera firmar la nota amenazante contra la CPI fue una maniobra que revela claramente el carácter del actual ministro: no fue para criticar a Omar Aziz, fue para mostrar a los oficiales que él considera sus tropas alineados detrás del comandante Bolsonaro. 

No está claro si la opinión generalizada que revelan las encuestas de que Bolsonaro es "poco inteligente" se extenderá a los altos mandos militares en servicio activo, ya que los de la reserva parecen intoxicados por los pasillos del Palacio Presidencial. 

¿De verdad crees que un golpe de Estado como los de Togo, Guinea-Bissau y Mali podría ser viable en un país del tamaño e importancia de Brasil? Ni siquiera funcionó en Bolivia. 

¿Cree Bolsonaro que los militares dispuestos a dar un golpe lo harán "por la Patria" o reclamarán con avidez el botín de una democracia destrozada? 

Lo mejor es que empieces a moderarte, Bolsonaro, y lo dejes terminar su mandato como presidente, algo mucho más grande de lo que alguna vez soñaste cuando planeabas volar las letrinas de los cuarteles para juntar un poco de dinero extra. 

Su inmenso tamaño y su inmenso poder lo convierten en el peor enano moral que jamás haya tenido tanto poder en Brasil. 

El único gigante en su gobierno fue el desastre.

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