Fernando Brito: el juego de chantaje entre Moro y Bolsonaro llegó demasiado lejos.
"A Bolsonaro le preocupa que Moro le robe su estatus de 'Mito'", escribe el periodista Fernando Brito de Tijolaço. "A Moro le preocupa el 'ambiente sereno' y que el desierto al que se dirige le quite la atención que ha tenido durante seis años", afirma. "La discusión sobre quién 'despide' a quién en esta historia es irrelevante. Moro gana a corto plazo. Pero la casa es de Jair".
Por Fernando Brito, de ladrillo Las declaraciones formales ya no son efectivas.
La disputa entre Sérgio Moro –y su proyecto político– y los planes de reelección de Jair Bolsonaro llegó definitivamente a la “Aldea de la Derecha” y las cosas ya no son sólo rumores.
Todo el mundo está observando lo que ahora es claramente un juego de chantaje.
A Bolsonaro le preocupa que Moro pueda robarle su condición de "Mito": alguien que, como fue el caso de Lava Jato, no puede ser criticado, arrestado o simplemente contradicho.
A Moro le preocupa el "ambiente sereno" y que el desierto al que se dirige pueda quitarle el protagonismo que ha tenido durante seis años.
Para utilizar una metáfora del tipo que abusa Bolsonaro, la naturaleza del matrimonio de conveniencia entre ambos ha pasado de ser un asunto de sospecha general a ser una cuestión de "pelea" en la que el barrio toma partido.
Y el partido de Moro, que sigue haciendo alarde de sus ambiciones presidenciales con faldas cada vez más cortas.
Bolsonaro tiene una imagen que debe proteger, la del "macho intrépido", y es esta imagen la que está siendo dañada por la evidente insubordinación de Moro a su mando.
Peor aún, esto sugiere que su maquinaria policial produjo información sobre la "corrupción familiar" del presidente, que es abundante y apesta incluso debajo de las capas de complicidad en las que intentan enterrarla.
La discusión sobre quién está friendo a quién en esta historia es irrelevante.
Moro gana a corto plazo. Pero la casa es de Jair.
