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Fernando Horta: "Los maestros son los trabajadores más atacados por el golpe de Estado"

El historiador y profesor Fernando Horta afirma que "no hay nada que celebrar este 15 de octubre", ya que los docentes han perdido salarios, derechos, espacios y reconocimiento, además de financiación para la investigación, como consecuencia del golpe de Estado; "Somos peligrosos. Somos indeseables. Somos la única fuerza que puede sacar verdaderamente a este país de su letargo", escribe.

El historiador y profesor Fernando Horta afirma que "no hay nada que celebrar este 15 de octubre", ya que los docentes han perdido salarios, derechos, espacio y reconocimiento, así como fondos para la investigación como consecuencia del golpe de Estado; "Somos peligrosos. Somos indeseables. Somos la única fuerza que puede sacar verdaderamente a este país del letargo en el que se encuentra", escribe (Foto: Gisele Federicce).

Por Fernando Horta, en Facebook

No hay nada que celebrar este 15 de octubre.

Los docentes son el grupo de trabajadores más atacado por el golpe de Estado.

Perdimos salarios,

Perdimos nuestros derechos.

Perdimos terreno y reconocimiento.

Perdimos la financiación para la investigación y el desarrollo profesional.

Estamos bajo vigilancia constante.

Estamos bajo amenaza física y legal.

Estamos siendo agredidos física y moralmente.

Y todo esto porque desde hace mucho tiempo denunciamos el neopentecostalismo comercial-creacionista, el liberalismo anarcoeducativo, el narcoconservadurismo político y terrateniente brasileño y los medios de comunicación criptopartidistas, monopolísticos y brutales.

Seguimos sin aceptar que Brasil no sea sexista cuando la única presidenta electa fue destituida sin pruebas. No aceptamos que Brasil no sea un país con prejuicios de clase cuando el único presidente de clase trabajadora es perseguido sin pruebas. No aceptamos que Brasil no sea un país racista cuando las personas negras constituyen la gran mayoría de la población carcelaria. No aceptamos que las instituciones funcionen cuando la Corte Suprema atenta contra los derechos de todos y mantiene los privilegios de la misma minoría de siempre.

Somos peligrosos. Somos indeseables. Somos la única fuerza que puede sacar a este país de su letargo.

¡Docentes de Brasil, uníos!