Gaspari se suma a las filas de los "traumatizados"
En un artículo sobre el cambio de liderazgo en la Secom (Secretaría Especial de Comunicación Social) del Gobierno Federal, Elio Gaspari afirma que "por primera vez en casi un siglo, el funcionario a cargo de la comunicación en el Palacio Presidencial ha caído por dinero"; con este artículo se une al grupo de columnistas que han lanzado un ataque preventivo contra el nuevo ministro Thomas Traumann; sin embargo, todos están mal informados; una de las primeras decisiones de Traumann fue mantener al actual secretario ejecutivo de la Secom, Roberto Messias, así como a todo su equipo, a cargo de gestionar, precisamente, el presupuesto de publicidad del gobierno federal.
247 - El experimentado periodista Elio Gaspari se ha unido a las filas de los columnistas "traumannizados". En un artículo que comenta la sustitución de Helena Chagas por Thomas Traumann en la Secretaría de Comunicación del gobierno federal, afirma que, por primera vez en un siglo, un funcionario encargado de la comunicación en el Palacio Presidencial "cayó por dinero" (leer más). aquí).
Esta declaración, irrespetuosa con el nuevo ministro que apenas ha asumido el cargo, sitúa a Gaspari entre un grupo de columnistas que han estado lanzando ataques sistemáticos y preventivos contra Traumann, como Cristiana Lobo y Gerson Camarotti, de Globo Organizations, y Reinaldo Azevedo, de los grupos Abril y Folha (leer). aquí).
Todos estaban mal informados. Una de las primeras decisiones que tomó Traumann, apenas ayer, un día después de asumir el cargo, fue la confirmación de todo el equipo de Secom. Empezando por el secretario ejecutivo, Roberto Messias, exfuncionario del Banco do Brasil, al igual que varios de sus colegas. Todos son figuras respetadas, responsables de implementar la política técnica de medios del gobierno federal, lo que implica invertir recursos según criterios de audiencia, pero también teniendo en cuenta las transformaciones tecnológicas y la diversidad de opiniones.
En su columna de este miércoles, Gaspari deja una pregunta en el aire: ¿quién, después de todo, le teme a Thomas Traumann?