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Globo sostiene, en un editorial, que Bolsonaro debería ser condenado y declarado inelegible para postularse a ningún cargo.

Periódico destaca que abundan los crímenes comprobados.

Jair Bolsonaro (círculo) (Foto: ABR | REUTERS/Suamy Beydoun)

247 - El periódico O Globo publicó una editorial El contundente texto, titulado "El TSE tiene el deber de sancionar a Bolsonaro e inhabilitarlo", argumenta con vehemencia a favor de la condena e inhabilitación de Jair Bolsonaro para postularse a un cargo público. El texto destaca la abundante evidencia que indica el uso de recursos públicos por parte de Bolsonaro para intentar subvertir la democracia.

El editorial destaca la reunión convocada por Bolsonaro en el Palacio de la Alvorada hace 11 meses, en la que intentó difundir teorías infundadas y fantasiosas sobre las máquinas de votación electrónica. Durante aproximadamente 50 minutos, el objetivo evidente del presidente fue desacreditar el sistema electoral brasileño y el Poder Judicial ante el electorado, preparando el terreno para justificar un posible colapso del orden democrático en caso de derrota en las urnas.

El texto señala que las 20 principales mentiras proferidas por Bolsonaro en esa ocasión fueron refutadas con prontitud. El intento de ataque al TSE (Tribunal Superior Electoral) no comprometió la seguridad de las urnas, la mayoría de las propuestas presentadas por las Fuerzas Armadas a la Comisión de Transparencia Electoral fueron aceptadas, el ministro Edson Fachin nunca fue abogado del MST (Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra) y la investigación de la Policía Federal mencionada por Bolsonaro fue confidencial, según declaró el ministro Luís Roberto Barroso.

El editorial destaca que la reunión en el Palacio de la Alvorada, ante la estupefacción de diplomáticos extranjeros, no fue solo un episodio vergonzoso en la historia brasileña. Según la fiscalía, las mentiras y distorsiones de Bolsonaro aumentaron la desconfianza de los votantes en las máquinas de votación electrónica, lo que contribuyó a acusaciones infundadas de fraude electoral y erosionó la credibilidad de la democracia.

Además, el editorial enfatiza que Bolsonaro ya ha sufrido un castigo en las urnas, siendo el primer presidente en ejercicio en perder un intento de reelección desde la reforma constitucional que la permitió en 1997. Ahora ha llegado el momento del primer castigo judicial. Bolsonaro es objeto de aproximadamente 600 demandas, siendo el caso de la reunión con los embajadores solo una de ellas. Sin embargo, en el contexto electoral, no hay duda de que hubo una violación. Bolsonaro utilizó las instalaciones del Palacio de la Alvorada con el apoyo de funcionarios de Planalto e Itamaraty, y su discurso, lleno de absurdos, fue transmitido por TV Brasil, una cadena de televisión pública, y en las redes sociales del entonces presidente. Al actuar de esta manera, ignoró las leyes que prohíben el uso indebido de propiedades federales y medios de comunicación en beneficio de candidatos, así como el uso del poder para lograr objetivos contrarios al interés público.

El editorial concluye afirmando que el discurso a los embajadores no puede justificarse como un día desafortunado, una excepción ni el resultado de una confusión mental. Forma parte de una estrategia planificada y ejecutada durante años, con el objetivo de subvertir el orden democrático. Por esta razón, el TSE (Tribunal Superior Electoral) debe cumplir con su deber de sancionar a Bolsonaro, dejándolo inhabilitado para postularse a la presidencia.