Golpeador, Globo no puede permitirse el lujo de ser racista.
El incidente de William Waack demostró que ni siquiera Globo, el mayor monopolio mediático del mundo, capaz de protagonizar dos golpes de Estado en la historia de Brasil, los de 1964 y 2016, puede ignorar el poder de las redes sociales; en pocas horas, el comentario racista de uno de los principales presentadores de la cadena se convirtió en el tema más comentado del mundo y obligó a la empresa de la familia Marinho, cuyo director Ali Kamel niega que los brasileños sean racistas, a suspender a su periodista; el caso, sin embargo, aún no ha terminado y la tendencia es que el contrato de Waack sea rescindido.
247 - En 1964, el periódico O Globo, propiedad de la familia Marinho, lideró el apoyo al golpe militar que instauró una dictadura en Brasil que duró 21 años.
Después de casi 50 años, en 2013, el periódico de la familia Marinho pidió disculpas por apoyar el golpe, que produjo importantes beneficios económicos para la familia.Ante cualquier noticia o editorial que les desagrade, quienes se sienten agraviados suelen señalar que O GLOBO apoyó editorialmente el golpe militar de 1964. "El recuerdo siempre es una molestia para el periódico, pero no hay forma de refutarlo. Es historia", señaló. editorial de periódico.
Sin embargo, el arrepentimiento duró poco. Ese mismo año, Globo comenzó a convocar protestas contra la presidenta Dilma Rousseff, que culminaron en el golpe parlamentario de 2016.
Fueron también columnistas de Globo quienes elogiaron la tesis de las "maniobras fiscales", usadas como pretexto para destituir a una presidenta honesta y sustituirla por una pandilla, cuya imagen eterna será la del búnker de R$ 51 millones de Geddel Vieira Lima.
El plan de los políticos corruptos para detener la sangría fue tan descarado que hoy el propio titular del diario O Globo señala que Michel Temer nombró a alguien indicado por Eliseu Padilha, blanco de la Lava Jato, para la Policía Federal, a tal punto que el partido PMDB celebró su nombramiento (leer más). aquí).
Globo, por tanto, ya tiene en su historial dos ataques a la democracia brasileña: el golpe militar de 1964 y el golpe de los ladrones de 2016.
Estas son manchas muy graves para cualquier empresa, y por eso mismo Globo no podía permitirse el lujo de ser también racista en el siglo XXI, a pesar de que su director de periodismo, Ali Kamel, publicó el libro "No somos racistas" para atacar las políticas de acción afirmativa en Brasil.
La bajísima credibilidad de Globo fue el factor determinante en el despido del periodista William Waack, cuyo contrato también se prevé rescindido. Según el escritor Fernando Morais, con su despido, Globo intenta blanquear su reputación (leer más). aquí).
Para entender el papel de Globo en el golpe de 2016, vea la entrevista con el periodista Altamiro Borges y... suscríbete a TV 247: