Google y Android: un arma de doble filo.
La nueva política de la compañía mejora los teléfonos inteligentes, pero puede hacerlos más caros.
En una conferencia para desarrolladores, Google afirmó que intentará acabar con los problemas relacionados con la fragmentación de Android, que se produce debido a que grandes empresas como Motorola, Samsung y otras optan por fabricar dispositivos que no incluyen versiones actualizadas del sistema operativo. A menudo, estos dispositivos no son compatibles con una versión más reciente del sistema, por lo que no se actualizan. Además, a estas empresas les resulta difícil actualizar sus skins (cambios realizados en el sistema operativo), como el Moto Blur de Motorola.
Por lo tanto, a partir de la versión Ice Cream Sandwich (2.4), Google exigirá a todas las empresas que ensamblen dispositivos compatibles con las actualizaciones de Android durante 18 meses. Esto es positivo, pero también negativo. Lo positivo: todos los dispositivos podrán soportar las mismas aplicaciones, sin distinción. Lo negativo: encarecería los dispositivos, incluso para los estándares de precios estadounidenses. Además, dispositivos más sencillos (y económicos) como el Xperia Mini, el Motorola Defy, el Motorola Quench y otros se volverían muy caros y, por lo tanto, obsoletos para el público, en comparación con dispositivos como el Milestone, que no necesitarían actualizaciones.
Otra forma de igualar los estándares para los smartphones que no reciben actualizaciones es ofrecer las mismas aplicaciones para todas las versiones. En este caso, los usuarios de dispositivos con sistemas operativos antiguos o sin hardware tan avanzado no tendrían que buscar versiones "lite" ni versiones HD para tabletas. Esto simplificaría enormemente el proceso. Además, todos los desarrolladores tendrían que crear varias versiones de la misma aplicación para poder publicarla en el Market.
A pesar de sus pros y sus contras, Google tiene razón al intentar controlar su sistema operativo, algo que no hizo cuando lo lanzó para que cualquiera lo usara sin contrato ni obligación previa con la empresa. Ahora, se trata de intentar negociar un acuerdo beneficioso para ambas partes, algo que por ahora será difícil de lograr.
