El Gobierno ya teme el testimonio de Geddel, conocido por su mal carácter, dice Mello Franco.
Mientras estaba libre, Geddel ya era visto como un informante potencial. Encarcelado, estará más cerca de agravar los problemas de Michel Temer. Es conocido por su temperamento irascible y su excesiva charlatanería, dos características aterradoras para quienes dependen de su silencio, escribe el columnista Bernardo Mello Franco.
247 - En su columna de este martes (4), el periodista Bernardo Mello Franco Relata cómo la detención del ex ministro Geddel Vieira Lima, amigo personal de Michel Temer durante más de 30 años, cayó como una bomba en el Palacio Presidencial.
Mientras estaba libre, Geddel ya era visto como un informante potencial. Encarcelado, estará más cerca de agravar los problemas de Temer. Es conocido por su temperamento irascible y su excesiva charlatanería, dos características aterradoras para quienes dependen de su silencio.
En la orden de arresto, el juez Vallisney de Souza Oliveira afirma que el exministro intentaba obstruir las investigaciones de la Operación Cui Bono, que investiga irregularidades en la Caixa Econômica Federal (banco estatal brasileño). Trabajaba para evitar un acuerdo con el fiscal general con Lúcio Funaro, quien lo apodaba "boca de cocodrilo" por su avaricia al cerrar tratos.
Funaro declaró a la policía que Geddel se embolsó 20 millones de reales en sobornos de JBS. Parte del dinero presuntamente ayudó a silenciar a otro influyente, el excongresista Eduardo Cunha, encarcelado en Curitiba. La historia coincide con la de Joesley Batista y debería reforzar una nueva acusación contra Temer por obstrucción a la justicia.
El palacio presidencial teme una confesión del exministro desde enero, cuando la Policía Federal registró su domicilio. De vuelta en su jaula, el caimán tendrá aún más motivos para afilarse los dientes.