La escucha telefónica a Dilma y Lula provoca risas entre el público en la película Lava Jato.
La película Lava Jato no solo utilizó como entretenimiento las imágenes del apartamento tríplex y la detención coercitiva de Lula; la grabación de la conversación telefónica entre Dilma y el expresidente, filtrada a la prensa por el juez Sergio Moro, también se expone en la obra que se estrenará la próxima semana; según informes de Folha, que asistió al preestreno en Curitiba, los espectadores se rieron de cómo se reprodujo la conversación en la película; a pesar de haber sido reprendido por el entonces magistrado de la Corte Suprema, Teori Zavascki, Moro no sufrió ninguna sanción y no se arrepiente de haber violado un derecho constitucional de la presidencia de la República.
Periódico GGN - La película Lava Jato no solo utilizó como entretenimiento las imágenes del triplex y la detención forzosa de Lula. La grabación de la conversación telefónica entre Dilma y el expresidente, filtrada a la prensa por el juez Sergio Moro, también se expone en la obra que se estrenará la próxima semana. Según reportes de Folha, que asistió al preestreno en Curitiba, los espectadores se rieron de la forma en que se reprodujo la conversación en la película.
El episodio de la filtración de escuchas telefónicas fue uno de los más significativos de toda la operación, generando un debate en la comunidad jurídica sobre los abusos cometidos por Sergio Moro. A pesar de haber sido reprendido por el entonces magistrado del Tribunal Supremo, Teori Zavascki, Moro no recibió ninguna sanción y no muestra arrepentimiento alguno por violar un derecho constitucional de la Presidencia de la República.
Según el periódico, el director de la película "Lava Jato - La ley es para todos" afirmó que no se trata simplemente de un producto político, sino de una obra de "entretenimiento" que pretende "promover el debate".
La película comienza con el mismo discurso de los miembros del grupo de trabajo: que no se trata de una operación política y que la corrupción no es un fenómeno reciente. «La corrupción llegó a Brasil con las primeras carabelas. (...) Los hechos narrados en esta película tuvieron lugar entre abril de 1500 y marzo de 2016», resume un rótulo en blanco y negro en las escenas iniciales.
Moro, escoltado por al menos ocho guardaespaldas, llegó al evento acompañado de su esposa Rosângela y el juez de Río de Janeiro Marcelo Bretas. Dijo estar "ansioso" por ver la película.
En la trama también participaron los delegados Igor Romário de Paula, Marcio Anselmo, el superintendente de la Policía Federal de Paraná, Rosalvo Franco, y la delegada Erika Marena.
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