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Janio: Gilmar actúa como si pudiera faltarle el respeto a cualquiera.

En un artículo, el columnista Janio de Freitas critica las acciones recurrentes del magistrado del Tribunal Supremo, Gilmar Mendes: «Gilmar Mendes actúa con una confianza indiferente, como si pudiera desafiar lo que quiera y faltar al respeto a quien quiera, sin que le pase nada. No es que goce de amparo legal o moral para hacerlo», afirma. «A partir de Gilmar Mendes, queda claro que, peor que un magistrado sin límites, es no encontrar entre sus pares a nadie que intente imponerle los límites éticos y funcionales a los que, por principios, está sujeto», concluye Janio.

Janio (Foto: Giuliana Miranda)

247 - En su columna este juevesJanio de Freitas ofrece un análisis bastante negativo de las acciones del magistrado del Tribunal Supremo Federal, Gilmar Mendes.

"Además de su papel como asesor voluntario del acusado Michel Temer, el ministro Gilmar Mendes le presta otro servicio, de igual o mayor utilidad: lo ha superado en el doble rol de figura más comentada y desaprobada. Este deshonor, sin embargo, se debe mucho menos a su actividad como político y tutor ideológico que a la forma en que utiliza su magistratura contra el Poder Judicial."

Gilmar Mendes encarna hasta tal punto la idea de los abusos judiciales que la condena sobrepasa su compostura y causa daño al Poder Judicial y, en particular, al propio Tribunal Supremo Federal.

Gilmar Mendes actúa con una confianza indiferente, como si pudiera desafiar y faltar al respeto a cualquiera sin sufrir consecuencias. No es que goce de amparo legal o moral. Más bien, se basa en la falta de respuesta a la pregunta más frecuente: ¿acaso no hay nada que se pueda hacer contra esta actitud de impunidad?

Comenzando con Gilmar Mendes, queda claro que peor que un ministro-magistrado sin límites es no encontrar entre sus pares a nadie que intente imponerle los límites éticos y funcionales a los que, como principios, está sujeto.

Lo más impactante es que este marcado contraste entre falta de moderación e inacción se da dentro de un grupo de personas dedicadas a determinar si las acciones de otros fueron incorrectas o no, y, de ser así, a condenar a los responsables, incluso a encarcelarlos.