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La decisión sobre el marco horario indígena es una prueba para la democracia brasileña, afirma periódico francés.

"Si los 11 jueces del Tribunal Supremo Federal lo validaran, el plazo de 1988 encubriría legalmente un movimiento de expropiación e invasión de tierras que ya está en marcha", afirma la profesora Nadia Vargaftig, de la Universidad de Reims, en una columna publicada en Libération.

Indígenas protestan en Brasilia contra el plazo establecido y el Proyecto de Ley 490, que delimita tierras indígenas. (Foto: GABRIEL PAIVA)

RFI - El periódico Libération aborda este viernes (17) el llamado "juicio del siglo" sobre tierras indígenas en Brasil, en una columna firmada por la profesora Nadia Vargaftig, de la Universidad de Reims, en el noreste de Francia. En el texto, recuerda que el Tribunal Supremo Federal (STF) reanudó esta semana el análisis de un asunto crucial para los pueblos indígenas de Brasil.  

El académico escribe que, en medio del caos que se desató durante las celebraciones del 7 de septiembre, los magistrados debaten la efectividad del "marco temporal", una tesis defendida por la agroindustria brasileña, con el apoyo del presidente Jair Bolsonaro. Según ellos, solo las tierras que ocupaban los pueblos indígenas cuando se promulgó la Constitución del país en 1988 deberían ser reconocidas como territorios ancestrales. 

Según Vargaftig, este es un verdadero ataque contra los pueblos originarios de Brasil, que penaliza a miembros de diversas comunidades indígenas que se vieron obligadas a huir a otros lugares, especialmente durante la dictadura militar. Detrás de la disputa se encuentran los intereses de terratenientes y empresarios rurales en estas tierras, «reiteradamente proclamadas por Bolsonaro como propiedad nacional y no pertenecientes a los pueblos indígenas», escribe. 

"De ser validado por los 11 jueces del Supremo Tribunal Federal, el plazo de 1988 encubriría legalmente un movimiento de expropiación e invasión de tierras que ya está ocurriendo", afirma la columna publicada por el periódico Libération. Además, "legitimaría, sobre todo, siglos de una política indígena marcada por la migración de estas poblaciones, acabando con cualquier perspectiva de autonomía, subsistencia, reconocimiento y el derecho de estos pueblos a existir", reitera el texto. 

Una historia de lucha y resistencia.

El profesor invita a la reflexión sobre cuestiones políticas, sociales y ambientales, recordándonos que la historia de los pueblos indígenas comenzó mucho antes de 1.500, cuando Pedro Álvares Cabral llegó a Brasil. «Es una historia de lucha y resistencia durante cinco siglos de expoliación persistente, asimilación forzada y negación lingüística y cultural, de la cual la actual ofensiva legal no es más que una encarnación contemporánea», afirma Vargaftig.

En un Brasil más polarizado que nunca, debilitado por la pandemia de COVID-19, que ha convertido a las comunidades indígenas en sus mayores víctimas, la lucha de los pueblos amazónicos por el reconocimiento de sus tierras se ha convertido en una especie de prueba para una democracia explícitamente amenazada por el presidente, reitera el texto. También recuerda que el 8 de septiembre, el juez Edson Fachin, relator del caso, falló en contra del marco temporal. «Si bien aún no podemos hablar de victoria, este es un paso importante en la lucha por los derechos indígenas», concluye la columna.

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