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Kennedy Alencar: La estrategia de Bolsonaro es la destrucción institucional.

El periodista Kennedy Alencar escribe en su blog que existe una injerencia indebida de Jair Bolsonaro en las instituciones estatales brasileñas y advierte que el país está experimentando un proceso de destrucción institucional.

Kennedy Alencar: La estrategia de Bolsonaro es la destrucción institucional (Foto: Adriano Machado / Reuters)

247 - El periodista Kennedy Alencar escribe en su blog que existe una injerencia indebida de Jair Bolsonaro en las instituciones del Estado brasileño y advierte que el país está experimentando un proceso de destrucción institucional. "Hace tiempo que dejamos de dudar de que existe una injerencia indebida y autoritaria del presidente Jair Bolsonaro en las instituciones del Estado brasileño. Nos enfrentamos a un proceso de destrucción institucional del COAF (Consejo de Control de Actividades Financieras), la Agencia Tributaria Federal, el INPE (Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales), el IBAMA (Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables), el ICMBio (Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad), la Comisión Especial sobre Muertes y Desapariciones Políticas, entre otros organismos nacionales." 

 Tampoco cabe duda de la intención del presidente al elegir al nuevo titular de la PGR (Fiscalía General de la República): debilitar al Ministerio Público buscando a alguien que, desde un punto de vista «ético», no incomode a familiares y aliados, ni al propio presidente. El «patrón Lava Jato», cuyo funcionamiento ahora conocemos gracias a las filtraciones de Vaza Jato, incomoda a Bolsonaro en el ejercicio del poder. Le gustaba este «patrón» cuando lo aplicaba a sus adversarios políticos. (...) 

 (...) El intento de destrucción institucional es evidente. La injerencia del presidente en los órganos del Estado no se debe a nobles motivos, ni al hecho de que haya sido elegido y tenga derecho a hacer lo que quiera. Un presidente de la República puede hacer mucho, pero no todo. La Constitución, los demás poderes del Estado y el sistema de controles y equilibrios de la democracia imponen un límite claro y apropiado. Pero Bolsonaro no acepta estas barreras porque es un demagogo y un autócrata.

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