Kotscho: Sin querer, Jucá terminó llegando a un acuerdo con la fiscalía.
“Sérgio Machado negoció la delación con el Ministerio Público, pero quien acabó haciendo la delación, sin querer y sin saber que estaba siendo interceptado por su amigo, fue el ahora ex ministro Romero Jucá, entregando en bandeja de plata la hoja de ruta que delineaba las motivaciones detrás del proceso de impeachment de Dilma Rousseff”, destaca el columnista Ricardo Kotscho.
Por Ricardo Kotscho
Romero Jucá ha caído y no volverá al gobierno interino de Michel Temer (ver post anterior donde anticipé un resumen de lo que sale en los periódicos este martes), pero el daño causado por la grabación en la que aparecen sus diálogos con el ex senador Sérgio Machado ha dejado graves secuelas, que continuarán por algún tiempo, sin que sea posible evaluar su alcance en este momento.
Fue Sérgio Machado quien negoció el acuerdo de colaboración con el Ministerio Público, pero fue el ahora ex ministro Romero Jucá quien acabó haciendo la delación, sin querer y sin saber que estaba siendo interceptado por su amigo, al entregar el guión que describía las motivaciones detrás del proceso de impeachment de Dilma Rousseff.
"El gobierno necesita cambiar para detener esta sangría", resumió Jucá en su conversación con Machado, mientras discutían cómo detener la Operación Lava Jato, en la que ambos están siendo investigados, y ofreció la solución: "Hombre, la solución más fácil es poner a Michel al mando". Machado lo entendió todo de inmediato y animó a su interlocutor: "Es un acuerdo. Pongan a Michel en un gran acuerdo nacional".
"Con la Corte Suprema, con todo", añade Jucá. Y Machado completa la idea: "Con todo. Ahí es cuando todo se acabaría".
Ante esta confesión involuntaria, Jucá puso fin a la controversia sobre si la destitución del presidente fue un golpe de Estado, un debate que dividió a juristas y políticos locales. El "gran acuerdo nacional" del que hablan fue entonces el intento exitoso de forjar un pacto parlamentario, jurídico y mediático, orquestado no para combatir la corrupción, sino, por el contrario, para salvar a los políticos corruptos investigados en la Operación Lava Jato.
Siempre considerado tan astuto, capaz de burlar a cualquiera y sobrevivir a todos los gobiernos desde la redemocratización, permaneciendo en el punto de mira, el maestro estratega Jucá terminó cayendo como un pato ingenuo (no confundir con el de la Fiesp), cuando Sérgio Machado, quien ya estaba negociando un acuerdo con la Fiscalía General de la República, se presentó en su casa sin previo aviso a las 7:30 a. m. de un sábado de marzo, según la columna de Natuza Nery en Folha de S. Paulo de este martes. Al parecer, el exministro no sospechaba nada.
El mayor temor del gobierno interino y del Congreso ahora es descubrir quién más fue grabado por Machado y qué dijeron sus interlocutores de la dirección del PMDB.
Jucá pudo haber sido el "chivo expiatorio" al que se refiere en las conversaciones grabadas.
La vida continua.