Los medios logran algo sin precedentes: un presidente acusado de corrupción.
Fundamentales en la orquestación del golpe de Estado de 2016, los medios brasileños se ven obligados a mostrar en sus portadas un titular que avergüenza a Brasil ante el mundo e incluso ante los propios brasileños: por primera vez, Brasil tiene un presidente, Michel Temer, acusado de corrupción durante su mandato; tras haberlo puesto en el poder, la élite brasileña aún no ha encontrado la manera de liberarse de esta pesadilla.
247 - Las portadas de los principales periódicos de Brasil del martes no dejan lugar a dudas: el golpe de Estado ha sumido a Brasil en una crisis que no es solo económica, sino también de moralidad política.
Por primera vez en la República, Brasil tiene un presidente, Michel Temer, acusado de corrupción mientras aún está en el cargo.
Como partidaria y parte parcialmente responsable del golpe de Estado, la prensa convencional no tuvo más remedio que informar sobre el fracaso de la coalición golpista que la llevó al poder.
Tras instalarlo en el palacio presidencial, la élite brasileña aún no ha encontrado la manera de liberarse de esta pesadilla.